Primer encuentro reúne experiencias para la conservación del patrimonio biocultural de Chile

Tras formarse en 2021, integrantes de la Red de Reservas de la Biosfera de Chile –instancia enmarcada en un programa global de UNESCO– se reunieron por primera vez de manera presencial en Curacautín, región de La Araucanía. Con el fin de proponer mecanismos de gobernanza colectiva, fomentar el desarrollo local en favor de la conservación y relevar el rol de las nuevas generaciones, entre otros objetivos, gestores y representantes de diversas organizaciones intercambiaron experiencias y conocieron las realidades de diversas Reservas.

Actualmente, existen diez zonas establecidas como Reservas de la Biosfera en Chile, cuales alcanzan 17,2 millones de hectáreas situadas en doce regiones del país. Gestores locales, jóvenes, instituciones gubernamentales, ONG, instituciones educativas y comités de gestión que conforman esta red, así como representantes de UNESCO y otros actores territoriales fueron parte del primer encuentro de esta instancia, el cual buscó articular intercambios, diálogos y proyecciones para dar continuidad y gobernanza a esta alianza organizada por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en 2021.

Fundación Mar Adentro fue una de las organizaciones invitadas en calidad de colaboradora a estas jornadas realizadas entre el 8 y 10 de enero, pues Bosque Pehúen –nuestra área bajo protección privada ubicada en La Araucanía Andina– forma parte de la Reserva de Biosfera Araucarias, uno de los nodos territoriales que constituyen esta red. En este contexto, miembros del área de Conservación de FMA asistieron al encuentro para hacerse parte de una serie de actividades orientadas a ”revisar el estado de avance, compartir aprendizajes, evaluar resultados y concordar puntos en común que aporten al desarrollo de las actividades de cada reserva”, de acuerdo a la hoja de ruta de este encuentro. 

Al respecto, la directora de Conservación de FMA, Amerindia Jaramillo, valoró la reunión en cuanto a su potencial de “articulación para afrontar los objetivos y desafíos compartidos de las reservas” y también como momento para intercambiar experiencias y dialogar sobre las realidades territoriales diversas. Entre los logros de este encuentro, destacó la importancia de “establecer redes, generar gobernanza colectiva legítima y aportar a la comprensión del funcionamiento de este tipo de iniciativas de conservación”.

Asimismo, Amerindia explicó que entre las actividades de las jornadas cada reserva presentó  su estado actual y los proyectos en desarrollo, lo que permitió tener una visión respecto de las estrategias  de conservación y participación comunitaria que tienen lugar en las distintas zonas de cada Reserva. En este sentido, destacó el rol de las áreas protegidas de administración privada que forman parte de la red –como el caso de Bosque Pehuén– en términos de que “permiten amplificar la labor de conservación del Estado, aportan a la gobernanza local y a la conservación y restauración de socioecosistemas locales”, entre otros ámbitos.

Buenas prácticas para el bienestar humano y conexión con  el patrimonio biocultural

La Red de Reservas de la Biosfera se encuentra adscrita a los objetivos del programa de UNESCO Hombre y Biosfera (MaB, por sus siglas en inglés) en el contexto de Iberomab –correspondiente a los comités nacionales y reservas de Iberoamérica y el Caribe–, iniciativa que busca incrementar las maneras de contribuir a la conservación de la biodiversidad y al desarrollo sostenible de las economías locales, en base a los servicios ecosistémicos que los territorios proveen para aportar al bienestar humano. Al mismo tiempo, está orientada a “conservar la diversidad biológica y cultural, así como a brindar apoyo logístico a través de la investigación, el seguimiento, la educación y la formación”, de acuerdo a los principios considerados por UNESCO.

Al respecto, Ricardo Quilaqueo, Jefe (I) de la Sección de Participación y Vinculación para la Conservación y el Bienestar Social de CONAF, profundizó sobre el rol de áreas protegidas como las Reservas en términos de que funcionan como «observatorios de buenas prácticas en los territorios” al tiempo que conectan y nutren los sentidos de “identidad y cultura fuertemente ligada a la naturaleza” en las comunidades que habitan estas zonas.

Asimismo, Quilaqueo destacó el rol de estas figuras de protección como fuentes de empoderamiento de movimientos ciudadanos orientados a la defensa y conservación del medio ambiente. A modo de ejemplo, mencionó los casos de  la Reserva de la Biósfera Campana Peñuelas, donde surgió   un movimiento activo para proteger el agua y ecosistemas acuáticos. Asimismo, destacó el trabajo desarrollado en la Reserva de la Biósfera Laguna San Rafael por su conexión con la defensa de los glaciares, así como que la Reserva Cabo de Hornos que ha impulsado la preservación de la cultura indígena de esos territorios. Al respecto, cabe señalar además que la red en Chile alberga a nueve de los diez pueblos originarios reconocidos por el Estado.

Nuevas generaciones, compromisos y proyecciones 

Además de representantes de las diez reservas de la biosfera de Chile, actores clave de áreas protegidas, organizaciones de la sociedad civil, UNESCO y CONAF,  en las jornadas también participaron jóvenes gestores y activistas ambientales vinculados a diversas realidades locales enmarcadas en estos territorios. Así, en las presentaciones, se dieron a conocer iniciativas como el Congreso Iberoamericano de Reservas de la Biosfera realizado en Honduras, el cual estuvo centrado en nuevas perspectivas para la contribución de los/as jóvenes a la Red IberoMaB y proyectos locales de protección ambiental coordinados por colectivos de jóvenes.

Así, esta arista del encuentro estuvo dirigida a sentar las bases para la creación de una Red de Jóvenes de las Reservas de la Biosfera de Chile. Sobre el rol de estas generaciones, Amerindia Jaramillo señaló que gestionar instancias para establecer redes de colaboración intergeneracional es fundamental a la hora de “dar continuidad a estos espacios y nutrir de nueva energía la gestión de los territorios”. Por su parte, Ricardo Quilaqueo aseguró que las reservas ofrecen un lugar donde diversas generaciones pueden “compartir, generar sinergias y colaborar mutuamente».

Cerca de 200 personas participaron en esta inédita reunión presencial, ocasión en que se compartieron experiencias, acciones y proyectos a desarrollar con miras a 2025 y se prepararon lineamientos del Comité Nacional MaB, el cual incluirá representantes de Reservas de Biosfera y pueblos originarios; conformando actividades y diálogos que contribuyen a crear y reforzar alianzas entre instituciones públicas, privadas, de educación y de la sociedad civil, así como a reflexionar sobre maneras de promover la descentralización en la protección de la naturaleza. 

La colaboración de estos actores clave, asimismo, será fundamental a la hora de implementar la nueva ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SBAP) en Chile, contexto local en que se instala en el desafío regional. Esta fue una instancia para enfrentar, de manera colaborativa, los desafíos de la actual  crisis socioecológica.