Monitoreo comunitario de ecosistemas hídricos: Vivimos jornadas de aprendizaje y certificación de calidad de aguas

¿Qué parámetros dan cuenta de la calidad del agua? ¿Qué datos son relevantes para entender la salud de lagos, ríos y esteros? Estas fueron algunas de las perspectivas abordadas en el curso “Certificación de monitoreo comunitario participativo de calidad de aguas y salud ecosistémica de humedales” impartido por Fundación Manzana Verde en Bosque Pehuén.

Durante febrero fuimos parte de una capacitación sobre monitoreo de calidad de aguas, con el fin de conocer perspectivas teóricas y prácticas para analizar la salud de los ecosistemas hídricos. El curso fue dictado por Fundación Manzana Verde (FMV), ganadores en dos versiones consecutivas de nuestro fondo FMA, quienes forman parte de la red internacional Global Water Watch (GWW) (1), iniciativa que promueve metodologías para el levantamiento de información confiable para la acción y educación en torno al cuidado co-participativo de cuencas hidrográficas.

Entre las aguas de los esteros que nacen en Bosque Pehuén aprendimos –junto a profesionales de las fundaciones Cosmos y Kreen; la Dirección de Extensión y el Laboratorio de Ciencia Ciudadana de la Universidad de la Frontera (UFRO); el Santuario de la Naturaleza El Cañi y la ONG Bestias del sur salvaje– sobre el estado de conservación de diversos cuerpos de agua y también cómo generar datos de calidad a través del monitoreo usando un kit portátil (2) de muestreo.

 “Nuestro propósito al invitar a diversos actores locales a esta certificación –varios de ellos trabajando en la cuenca del río Toltén– fue potenciar que esta red de monitoreo participativo se amplifique en diversos ecosistemas del país, pues creemos que el monitoreo es una forma relevante de estimular la soberanía de datos, y a la vez, constituye una herramienta para que las personas conozcan la calidad del agua de los ríos y lagos con los que interactúan cotidianamente”, manifestó nuestra directora de conservación, Amerindia Jaramillo, quien destacó la proyección de este trabajo conjunto para la realización de próximas campañas de monitoreo en cuencas hidrográficas andinas y lacustres.

El curso contempló tres tipos de monitoreo: físico-químico, que aborda parámetros como niveles de oxígeno disuelto, dureza total y temperatura; biológico, que evalúa la presencia o ausencia de organismos del fondo de un cuerpo de agua (macroinvertebrados bentónicos) para establecer el nivel de perturbación del sistema; y bacteriológico, que detecta patógenos bacteriales.

Uno de los hallazgos relevantes en Bosque Pehuén fue la presencia y abundancia de macroinvertebrados de los órdenes Plecoptera, Ephemeroptera y Trichoptera, indicadores de buena calidad del agua, resultado que mostró, de manera preliminar, cómo la protección de las primeras aguas del río Palguín, y la conservación de suelos y bosques nativos, permiten asegurar la salud de los ecosistemas fluviales desde el origen de esta cuenca hidrográfica en la cordillera de los Andes.

Al respecto, Esteban Flores, coordinador de la Red nacional de Monitoreo comunitario participativo de Global Water Watch y parte de Fundación Manzana Verde manifestó que “los macroinvertebrados son organismos delicados, muy sensibles y viven en aguas sanas. En el caso de Bosque Pehuén, encontramos indicadores en el agua como el oxígeno disuelto de 9.5 mg/L , una calidad de agua excepcional y un pH neutro, que permite que la vida se desarrolle adecuadamente en este estero”.

Monitoreo participativo que expande sus fronteras

Entre los años 2022 y 2023 Fundación Manzana Verde ha certificado a más de 40 monitores en diversas regiones del país, labor que comenzó en la Región del Biobío. Entre quienes se han sumado a esta iniciativa de monitoreo comunitario (3) figuran docentes, jóvenes, científicos, personas jubiladas, apoderados y estudiantes secundarios. 

En esta ocasión, la invitación –realizada de manera conjunta por Fundación Manzana Verde, Global Water Watch y nuestra fundación–a que diversas organizaciones territoriales se certificaran en esta metodología buscó que “cada persona se convirtiera en un monitor capaz de levantar información de calidad de agua, compartir sus conocimientos y datos con otros, contribuyendo así a aumentar los muestreos en el territorio y fortaleciendo la capacidad local de comprender y gestionar los recursos hídricos”, explicó Amerindia. Asimismo, nuestra directora de conservación relevó que esta acción busca aportar a complementar las redes de monitoreo de calidad de agua establecidas por el Estado, especialmente en territorios con baja representación de dichas estaciones y contribuir desde una escala local al plan de descontaminación de la cuenca del lago Villarrica, actualmente en elaboración.

Fuentes:

  1.  Global Water Watch es un programa internacional con más de 30 años de monitoreo de cuerpos de agua dulce y salada en América y África.
  2.  Las técnicas utilizadas para la obtención de datos están avaladas por el Plan de Aseguramiento de Calidad de Datos validado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y han sido desarrolladas en conjunto con la Universidad de Alabama con altos estándares científicos.
  3.  El sistema de monitoreo comunitario participativo de agua ofrece acceso a cualquier miembro de la comunidad y permite la realización de hasta 60 monitoreos a lo largo de un año. A través de esta  metodología, las comunidades pueden generar sus propios datos, promoviendo la autonomía y la capacidad de crear nuevo conocimiento sobre los cuerpos de agua locales. Este enfoque también capacita a los individuos para convertirse en fuentes de información y orientación para su comunidad.