Fuimos parte de Ladera Sur Fest con talleres de mediación artística sobre “árboles invisibles” y una exposición de videoarte

Una ruta de aprendizaje que buscó explorar la sensorialidad y el potencial artístico que habita en la naturaleza, así como una muestra videoarte conformaron la participación de nuestra fundación en el masivo encuentro anual organizado por Ladera Sur, el cual reunió a más de 15 mil personas en sus tres jornadas.

El Parque Santa Rosa de Apoquindo acogió la segunda versión de Ladera Sur Fest, el cual recibió a diversas generaciones en torno a la música, emprendimientos sustentables e iniciativas de educación, conservación y activismo por la naturaleza. Nuestra fundación estuvo presente en todas las jornadas por medio de una exposición de video arte enmarcada en la XVI Bienal de Artes Mediales y el 11 y 12 de noviembre con dos versiones del taller “La ruta de los árboles invisibles”.

La muestra de videoarte se inspiró en la consigna de la bienal, la cual buscó reflexionar sobre el “Trueno” y el silencio por medio de ejercicios artísticos audiovisuales que contemplaron trabajo de archivo, un documental colectivo, representaciones sobre procesos de simbiosis en la naturaleza y transfiguraciones de sonidos en imágenes.

Asimismo, el taller realizado por el área de aprendizajes de Mar Adentro se basó en el libro Cuadernos para pensar la naturaleza: Energía terrestre, Acción 1: Somos energía; y consistió en dos derivas por el parque, las cuales buscaron que las personas exploraran y descubrieran la vida y los ecosistemas que habitan en árboles que han muerto de pie.

Obras presentes en el festival

  1. «Reflejos»: trabajo con archivos del Bosque Pehuén, área bajo protección privada ubicada en La Araucanía Andina y administrada por nuestra fundación, transformadas en animaciones. (Marcos Sánchez).

  2. «Mawiza»: corto documental realizado junto a escuela rural de Curarrehue, imágenes del territorio reunidas en visualidades, saberes bioculturales y relaciones de los habitantes con el entorno (Andrea Novoa).

  3. «Mutualistas»: Representaciones en torno a las conexiones entre los hongos y las plantas con el desarrollo de micorrizas, una simbiosis que beneficia a ambos reinos (Juan Ferrer).

  4. «Frecuentar mi jardín imaginario»: tras documentar un jardín abandonado en Valparaíso, el artista compone una pieza de piano improvisada que derivan en algoritmos que transfiguran sonido en imágenes (Gregorio Fonten).

Taller “La ruta de los árboles invisibles”

Guiados/as por legados biológicos del parque Santa Rosa, los participantes se transformaron en exploradores del paisaje para observar huellas, movimientos y signos –a veces invisibles– que dieron cuenta de interacciones entre humanos, plantas, hongos y animales. Asimismo, registraron sus percepciones por medio de materiales brindados por la fundación, los cuales incluyeron pigmentos naturales –de Pigmenta Lab– para hacer creaciones con acuarela.

Susana Pereira, participante del taller señaló que uno de los aprendizajes de la instancia fue la “valoración de la observación subjetiva” que surge al momento de hacer arte con la naturaleza, la cual puede ser “sentida como experiencia”. Por su parte, Ricardo Sáenz manifestó que pudo detenerse a observar el paso del tiempo, la adaptación y la diversidad presente en la naturaleza y expresó que este tipo de actividades serían beneficiosas como espacio terapéutico en contextos diversos.

Los participantes de los talleres pertenecían a diversas generaciones, quienes se reunieron en grupos para elaborar un mapeo artístico de manera colectiva. Semillas, tierra, texturas y observaciones fueron parte de las cartografías que luego fueron compartidas, para reflexionar sobre la vida que albergan los árboles hacia el fin de un ciclo que se renueva una y otra vez, por medio de la convivencia de diversas especies en sus raíces, suelo y corteza.