Estudiantes de la UAH vivieron experiencia en torno a la agroecología, la reconexión y el cuidado mutuo en Fundación Origen

Estudiantes de diversas carreras de la Universidad Alberto Hurtado, pertenecientes al Programa de Apoyo Integral (PAI) de nuestra fundación, fueron parte de una jornada reflexiva en Fundación Origen, Pirque. Educación agroecológica, producción sostenible, reconexión con la naturaleza, cuidado mutuo y soberanía alimentaria, fueron algunos de los temas y experiencias que nutrieron la actividad.

Hace más de 30 años que el espacio agroecológico administrado por Fundación Origen, impulsa prácticas y conocimientos sobre cómo producir la tierra sosteniblemente, al tiempo en que se generan aprendizajes relativos a soberanía alimentaria, conexión con la naturaleza y cuidado mutuo, albergando además, a dos escuelas en sus dependencias. Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado, beneficiados con nuestro Programa de Apoyo Integral (PAI), visitaron este espacio para nutrirse de esta forma de concebir una relación sostenible y responsable con la naturaleza.

La visita a esta fundación se ha convertido en un destino fundamental como parte de las jornadas de desarrollo que realizan anualmente los miembros del PAI. “Este programa, que se inicia el 2017, tiene diferentes componentes, entre ellos, además del beneficio económico, es importante recordar que también busca contribuir en la diversificación y reflexión de experiencias estudiantiles, ofreciendo a los y las estudiantes participar en instancias interdisciplinarias que les permitan desarrollar sensibilidades vinculadas a las artes y conciencia por el cuidado de la naturaleza”, Amparo Irarrázaval, encargada de Aprendizajes.

Dos escuelas realizan su proceso de formación en este espacio, el colegio Virginia Subercaseaux y la Escuela Agroecológica de Pirque, las cuales albergan a más de 600 estudiantes en total, según relató Mary Anne Müller, directora ejecutiva de Fundación Origen, quien además, guió un diálogo con los estudiantes de la UAH. En la instancia, dio a conocer los inicios de la fundación: “desde el comienzo quisimos crear un pequeño mundo en conexión con la naturaleza que facilitara la interacción entre producción y elaboración de alimentos, y que los estudiantes que así lo decidieran, pudieran vivir de esto”.

Conceptos como la reconexión, la compasión para generar acción, el cuidado mutuo el y legado ecosocial que subyace en diversas disciplinas, fueron algunos de los temas que se desarrollaron en la conversación, donde cada miembro del PAI dio a conocer su punto de vista sobre el aporte social que buscan ejercer por medio de sus carreras de estudio. Al mismo tiempo, se generó un diálogo contingente en torno a la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado, en donde los participantes abordaron la necesidad de sanar colectivamente la memoria, por medio de la compasión activa y un trabajo permanente por la reconstrucción del tejido social.

Durante la jornada, se desarrollaron dos talleres; uno de cestería y otro de cerámica, junto a los profesores Mariana Donoso y Agustín Cueto, respectivamente. En ambas instancias, los estudiantes elaboraron sus propias piezas de arte y se iniciaron de forma básica en labores de artesanía con estos materiales.

Sobre la diversidad de experiencias que fueron parte de la jornada, Manuela Méndez, directora de Aprendizajes de Fundación Mar Adentro, manifestó que la actividad se transformó en “una oportunidad para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestra interdependencia, y sobre cómo podemos contribuir a cultivar un mundo más sano, pacífico y justo”.

Puntos de encuentro y alimentación consciente

Huerta Fundación Origen

Espacio de formación, mercado campesino, hotel y santuario de la naturaleza (Los Maitenes Río Claro), convergen en las dependencias naturales de Fundación Origen. Lechugas, acelgas, leche, mermeladas, vinos y quesos se producen, asimismo, en este espacio que se nutre circularmente; productos que se elaboran, además, sin pesticidas artificiales. Y esto, en cada visita de los estudiantes del PAI, es muy valorado, pues la alimentación es también un proceso natural que Origen busca poner en valor.

Francisca Ormaz Retamal, estudiante de psicología de la UAH, quien lleva dos años en el PAI, aseguró que “el disfrute de los alimentos” es parte fundamental de la experiencia que se vive en este espacio. “Es también un momento de pausa para conectar y reflexionar, compartir con compañeres y hablar sobre temáticas que nos recuerdan la conexión con el entorno”, señaló y agregó que tanto salir de esfuerzo constante e intenso del estudio universitario, así como poder detenerse a apreciar otros ritmos de vida, son experiencias que han sido posible gracias al PAI.

Por su parte, José Manuel Vera, estudiante de periodismo UAH, quien lleva tres años en el PAI, expresó su agradecimiento por la experiencia ante la necesidad de “desconectar del ritmo de la ciudad y generar un momento de tranquilidad que incluso se vuelve terapéutica”. Además, valoró los talleres en cerámica y cestería, los que le permitieron “conectar con un instante de pausa para la creación”.

Tras la jornada vivida en Fundación Origen, María José Araya, estudiante de Pedagogía en música de la UAH, manifestó su interés en ofrecer un concierto educacional para los colegios y miembros de la comunidad de la fundación. Así, el 5 de diciembre, se presentará junto a su grupo de ensamblaje musical llamado Quinteto Andante, integrado por violines, viola, violonchelo y clarinete, para interpretar composiciones de Mozart y Vinicio Meza. Esta actividad será posible, además, gracias a la adjudicación del fondo de Vinculación con el Medio de la UAH.