Así fue el primer seminario sobre educación en la naturaleza en Chile

La pasión por la educación al aire libre y el anhelo de instalar políticas públicas sobre el tema en el ámbito municipal, fueron algunos de los tópicos comunes que se desarrollaron en el “Seminario internacional de educación en la naturaleza” organizado por Manke Chile. Proyectos comunitarios, espacios autogestionados y diversas escuelas, así como organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil, fueron parte del encuentro.

Por primera vez en el país, se gestó un encuentro internacional centrado específicamente en la relevancia de la educación en la naturaleza. Manuela Méndez, bióloga y directora de aprendizajes de Fundación Mar Adentro participó en la instancia realizada en la Patagonia con el fin de indagar en diversas metodologías y contextos presentes en escuelas, iniciativas asociadas a diversas organizaciones y proyectos autogestionados, los cuales enfatizan en la necesidad de generar procesos experienciales en conexión con los socioecosistemas en la etapa formativa.

En el seminario participaron exponentes nacionales provenientes de organizaciones como Fundación Katalapi, Conaf Aysén, Fundación Heurística, Núcleo de investigación primera infancia y políticas públicas de la Universidad de Chile, así como representantes de  México, Estados Unidos, España, Colombia, Inglaterra y Brasil, entre ellos, proyectos como Forest School Association, Miami Natural Play School y OPEPA. El encuentro contó con 170 asistentes.

“La naturaleza permite crear espacios fluidos, apertura hacia otros, aprendizajes abiertos al encuentro entre especies y múltiples temporalidades. Debemos orientarnos hacia una educación que nutra espacios seguros para la creatividad, la expresión, los desafíos y la sensibilidad”, señaló Méndez. Al respecto, agregó que la idea de pensar críticamente la educación al aire libre implica considerar contextos relacionados con recursos y territorios.

Por otro lado, tras las jornadas de charlas, espacios de aprendizaje experiencial, talleres sensoriales y dinámicas grupales, aseguró que si bien, a veces se piensa en la naturaleza en relación a expediciones, lugares lejanos o sólo desde imaginarios del bosque y la vegetación, “es importante generar vínculos en la educación que nos recuerden que estamos constituidos por naturaleza y que esta es también marina, desértica, urbana, entre otras”.

 Tras el seminario, explicó, surgió interés de parte de los participantes –donde también se hicieron presentes Fundación Cosmos y Fundación Kreen– por generar una red nacional que instale esta temática como política pública que permita que la formación en la naturaleza llegue al ámbito municipal, pues este tipo de educación aún representa una realidad periférica en el país.

Hasta el momento, la educación parvularia ha dado algunos pasos, manifestó la bióloga, ya que es en esta etapa formativa donde existe mayor flexibilidad curricular. Sin embargo, expresó, existe un gran desafío a la hora de incorporar la naturaleza en los jardines y escuelas, los cuales suelen ser de cemento. En ese sentido, las ideas de Gabriela Mistral fueron inspiración para el seminario, ya que la poetisa señalaba la importancia educar en el patio vivificando las lecciones,metodología de aprendizaje que plasmó en sus años como profesora rural.

Una mirada situada de la educación en la naturaleza

Las perspectivas sobre educación en la naturaleza, reflexionó nuestra directora de aprendizajes, han estado centradas en imaginarios que remiten al bosque o específicamente a la vegetación. Al mismo tiempo, los proyectos que se han materializado al respecto, provienen principalmente de territorios donde prima este tipo de paisajes, como los países del norte de Europa.

Ante esta realidad, Méndez apuntó la relevancia del encuentro, en términos de que plantea una motivación por desarrollar proyectos situados en la región latinoamericana, específicamente en Chile, con la intención de generar una red de participación y apoyo para pensar crítica y situadamente sobre esta temática. 

“Es importante seguir experimentando para la construcción de narrativas infantiles, creación de metodologías centradas en elementos de la naturaleza y abrirse a la improvisación que ofrecen los espacios al aire libre”, señaló. A la vez, explicó, también es necesario reflexionar sobre cómo tomar conciencia de que estamos conformados por naturaleza y que, al mismo tiempo, es posible albergar biodiversidad propia de nuestros ecosistemas locales en nuestras escuelas, prestando atención a aquello que a menudo pasamos por alto.

Sobre el punto en que nos encontramos en Chile en cuanto a educación en la naturaleza, Méndez relató que principalmente, existe un panorama de escuelas libres, familias y comunidades organizadas que se ven favorecidas por contextos territoriales bioculturales. “Hay personas e iniciativas con mucho compromiso social, movimientos que buscan democratizar este tipo de educación para hacernos cargo de aspectos socioemocionales y de inclusión, para que las escuelas sean, efectivamente, un lugar para el bienestar, además de constituir un espacio para el aprendizaje tradicional”, manifestó.

Sin embargo, lo que más se acerca a este anhelo en términos curriculares son las salidas pedagógicas con docentes e iniciativas que se materializan “gracias a profesores apasionados del sistema público, trabajadores de seremías regionales de educación ambiental o investigadores que trabajan las ecopedagogías”. Al respecto, hizo un llamado a repensar las naturalezas urbanas y concebir otros imaginarios de paisajes, tales como el desierto o el mar a la hora de crear exploraciones y metodologías de educación al aire libre.

Asimismo, apuntó uno de los avances generados al respecto en las últimas dos décadas, refiriéndose al Sistema Nacional de Certificación Ambiental de los Establecimientos Educacionales (SINCAE) alojado en el Ministerio del Medioambiente, el cual se enfoca en el ámbito pedagógico, de gestión y de relaciones con el entorno. En esta línea, expresó, es fundamental articular diversas instituciones gubernamentales para favorecer una cruzada por un tipo de educación que apunte hacia el bienestar interpersonal, emocional, psíquico y corporal de los niños, niñas y jóvenes y al cuidado de la naturaleza.

Nuestra directora de aprendizajes, finalmente, valoró la experiencia en términos de que permitió una articulación inédita entre actores que trabajan sobre esta forma de educación, así como el surgimiento de perspectivas contextuales que llevaron a  pensar en los desafíos y oportunidades, así como el momento actual que se vive en el ámbito educativo a nivel nacional.