FMA Fund
(Español) Ganadores 2024
(Español) Un jardín etnobotánico en un hospital al extremo sur de Chile, una iniciativa sobre saberes bioculturales mapuche en El Maule y un juego de roles sobre el valor de una microcuenca en Biobío, son algunos de los proyectos ganadores este año. Nuestro fondo concursable financiará y acompañará ocho proyectos que promueven la conservación de los socioecosistemas y la biodiversidad de territorios a lo largo del país.
(Español) El valor biocultural de la estepa patagónica y la necesidad de reconectar con este ecosistema a través de la medicina ancestral y la etnobotánica; el rescate de turberas urbanas en Aysén; la protección de los bosques de macroalgas en Coliumo y una escuela de navegación patrimonial en el canal Dalcahue, son algunas de las temáticas exploradas en los proyectos seleccionados de este año como ganadores del fondo concursable FMA. Más de 200 postulaciones fueron revisadas a través de un minucioso proceso de selección por parte del equipo de nuestra fundación, de las cuales fueron elegidas ocho propuestas.
Entre las áreas de acción que busca impulsar el fondo para el periodo 2024-25, se encuentran conservación de la biodiversidad en contextos urbanos; conservación de ecosistemas costeros y marinos; gestión comunitaria del agua para la conservación de ecosistemas hídricos; creación de estrategias y/o prevención de incendios forestales; conservación de flora, fauna, y funga nativa/endémica /amenazada cuya distribución poco representada dentro de áreas protegidas, entre otras.
Lista de proyectos ganadores

1. Aprendizaje, conciencia y acción en la turbera urbana de Puerto Aysén. Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo. Representante: Francisca Bahamondes Guerra, Fundación AyCiencia Aysén
Iniciativa para generar conciencia sobre el valor socioecológico de una turbera urbana que ha sido convertida en basural. Ubicado cerca de la Población Litoral Austral (LA), el proyecto generará instancias educativas y artísticas, junto con la creación de una infografía que visibilice este ecosistema desconocido para muchos residentes. “Por años en Aysén las turberas han sido secadas y rellenadas para poder asentar la ciudad siendo consideradas sin valor productivo. Hoy se hace urgente resignificarlas en la comunidad a partir de su valor biocultural”, se manifestó en la propuesta.
El proyecto busca vincular a los vecinos con la turbera mediante una exploración transdisciplinaria que involucra a artistas visuales y científicos a través de cuatro hitos: conversatorio y taller; comprensión del valor de la turbera a través del arte caracterización de flora y fauna; e instalación de una infografía de la turbera en la Plaza LA. Asimismo, se consideran entrevistas y actividades de difusión con los vecinos. Junto a ellos, los beneficiarios serán también los estudiantes de la Escuela Litoral Austral.

2. Champeales. Región de Arica y Parinacota. Representante: Claudia Del Fierro Gallegos, Colectivo CEQUIA
Proyecto de investigación nutrido de medios audiovisuales sobre el manejo y riego de bofedales andinos por parte de pastores aymara, quienes canalizan el agua de las vertientes para regar y verdear sus champeales (bofedales) con el objetivo de ampliar su superficie y potenciar su capacidad forrajera. Desde 2021, el colectivo CEQUIA ha documentado estas prácticas en las zonas de Mulluri, Surire, Parcohaylla y en Arica, incluyendo entrevistas a comuneros aymara para preservar la memoria del manejo del agua en los champeales. Las próximas filmaciones se llevarán a cabo en Caquena, Parinacota, Putre y General Lagos, seguidas por la elaboración del guión, edición y difusión del documental.
El proyecto se basa en una investigación antropológica iniciada en 2021, que destaca las prácticas de creación de naturaleza en los bofedales, donde coexisten diversidad de flora y fauna, incluyendo vicuñas, suris, peces y aves. Además, el agua que riega los bofedales nace de las montañas sagradas y desciende hasta el océano Pacífico, en un recorrido que fertiliza pueblos y oasis del desierto de Atacama. “Nos interesa mostrar cómo antiguas tecnologías pueden abrir posibilidades para las futuras generaciones. También cómo las prácticas de manejo locales son fundamentales para la conservación de la biodiversidad, considerando que estos bofedales cuentan con protección nacional e internacional. (SNASPE, Convención Ramsar y Reserva de la Biósfera Lauca-UNESCO)”, especificaron los encargados del proyecto.

3. Escuela de Navegación Patrimonial. Región de Los Lagos. Representante: Tomás Jorquera Peña, Escuela de Navegación Patrimonial.
Proyecto que aborda el patrimonio cultural y natural del canal Dalcahue, Chiloé, a través del uso de la vela como herramienta de valoración social del ecosistema marino-costero. La iniciativa es una continuación del Laboratorio de Navegación Patrimonial del Museo Dalcahue, que permitió construir una réplica de dalca navegable del pueblo chono; y la Escuela Experimental en Carpintería de Ribera Chilota, donde se construyó un bote tradicional de madera junto a tres reconocidos cultores de este patrimonio cultural Inmaterial de Chile (registro SIGPA). La escuela propone recrear prácticas de uso de remos y la confección artesanal de aparejos chilotes (con mástil timón y velas a la manera tradicional), involucrando a estudiantes y aprendices de carpintero de ribera.
La metodología contempla excursiones a flote por el canal Dalcahue, con orientación técnica para monitorear humedales costeros: Astillero y Diañ. Los beneficiarios incluyen la comunidad local y estudiantes de Dalcahue, navegantes y aprendices carpinteros de ribera que pasaron por la escuela experimental, así como vecinos de los humedales, locales y turistas que visitan el Museo de Dalcahue durante el periodo estival.

4. Jardín Etnobotánico de Cochrane. Región de Aysén. Representante: María Jesús May Espinoza, Naturaleza Pública.
La propuesta busca crear el primer jardín etnobotánico en el Hospital de Cochrane para educar sobre la biodiversidad y bienestar en la estepa patagónica. Así, se propone reconectar la salud humana con la de estos ecosistemas conformados por pastizales de festuca, empetrum y mulinum, así como turberas y vegetación primitiva–, territorios degradados por los incendios y la sobreexplotación ganadera. Ciencia, botánica, museografía y educación ambiental, son algunas de las disciplinas que abarca la propuesta comunitaria orientada, al mismo tiempo, a la conservación de las semillas, memorias ancestrales y regeneración.
Como antecedente de este proyecto, desde 2022 la comunidad ha comenzado a cultivar los patios interiores del hospital para transformarlos en núcleos de salud y biodiversidad. “En una zona extrema, con acceso limitado a salud, educación y cultura, esta iniciativa representa una oportunidad crucial para recuperar la memoria ancestral de la región, además de fomentar el ‘buen vivir’ desde una ética de interdependencia con el medioambiente”, manifestaron en la postulación al fondo. Este proyecto cuenta con la participación del Comité Ambiental, Colectivo Cheelkenue, Union Comunal Clubes Adulto Mayor y agrupaciones indígenas Manke y Newenche en asociación con entidades públicas regionales (Hospital de Cochrane, CONAF y SAG), incluyendo también a prestigiosas entidades internacionales (Jardín Botánico de Frankfurt y Round River Conservation Studies).

5. Kümelko III: Visiones del Pitrantu. Región del Biobío. Representante: Nicolás Venegas, Kümelko Escuelita del agua
Desarrollo de una escuela de restauración biocultural en la microcuenca costera de Pangue, Los Álamos, Región del Biobío. Esta iniciativa situada en la cordillera de Nahuelbuta busca desarrollar un juego de rol territorial para revitalizar la relación entre los habitantes de la cuenca y los pitrantu (bosque de pitra en mapudungún), ecosistemas hidrófilos que cuidan el agua en esteros, humedales y lagos. El juego invita a explorar y realizar actividades de restauración biocultural junto a estudiantes del CFT Los Álamos (instituto intercultural) y actores locales relevantes. Las actividades serán mediadas por narraciones lúdicas que integrarán técnicas de monitoreo ambiental y prácticas lafkenche, estableciendo un vínculo relacional y co-creativo entre los pitrantu y los participantes. Así, se abordará la gestión comunitaria del agua, la conservación y restauración del bosque nativo y el cuidado de la biodiversidad local.

6. Programa educación ambiental y conservación comunitaria en el Barrio Yungay. Región Metropolitana. Representante: Manuela Dittborn, Museo Taller
Esta iniciativa promueve la educación ambiental en un circuito urbano de biodiversidad en el Barrio Yungay en conexión con un jardín esclerófilo con el fin de valorizar este ecosistema único en un entorno urbano amenazado por la explotación de recursos. El objetivo será fomentar la conservación de jardines y bosques aledaños, como los ecosistemas Miyawaki de Museo Taller y Plaza Libertad, mediante sesiones de aprendizaje dirigidas a las comunidades educativas del Colegio Peumayen y la Casa Mefuln, con un enfoque especial en la niñez.
“Niños y niñas tendrán la oportunidad de explorar y experimentar la riqueza biocultural del barrio”, expresaron los ejecutores de la propuesta que abarca aspectos cognitivos, sensoriales y emocionales, así como un vínculo profundo con el patrimonio natural. Entre los beneficiarios directos están niños y niñas entre 6 y 15 años, en su mayoría migrantes (80%) y de familias monoparentales, así como la comunidad cercana.

7. Reconocimiento identitario de sitios de relevancia patrimonial indígena (SRPI) de la costa norte de la región del Maule. Región del Maule. Representante: Elizabeth Oñate Vicencio, con el apoyo de Comunidad Mapuche Calquín-Maripangue, Empresa Base Científica Pronaturaleza, Colectivo Baguales, Parlamento Indígena y tribal del Maule.
Este es un estudio transdisciplinar de sitios de relevancia patrimonial indígena que evaluará la conservación y el desarrollo de estrategias de protección. Utilizando metodologías participativas con las comunidades locales, se recopilarán datos sobre biodiversidad, historia, hidrología, prácticas ancestrales y propiedad. Esta información permitirá categorizar los SRPI y determinar técnicas de monitoreo ambiental, como el registro de agua caída y la presencia de plagas.
En una segunda etapa, se elaborará material de difusión y estrategias de preservación, incluyendo programas de turismo sustentable co-construido con las comunidades. Actualmente, la región del Maule alberga más de 20 sitios SRPI que carecen de protección y han sido poco explorados bioculturalmente, pese a que se trata de un territorio con más de 400 años de prácticas indígenas, “cuya huella ha sido invisibilizada por el colonialismo y la pérdida de autonomía”, señalan los gestores del proyecto. En este lugar existen 23 asociaciones indígenas inscritas en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena(CONADI), quienes constituyen una cultura viva que conforma una serie de prácticas desconocidas para gran parte de la población del país.

8. Vigilantes de los bosques submarinos: monitoreo comunitario para conocer y proteger la vida bajo el agua. Región del Biobío. Representante: Luisa Saavedra Löwenberger, Colectivo Bosque Submarino.
El desarrollo de un programa de monitoreo comunitario de los bosques de macroalgas –principalmente de huiros– en la costa de Coliumo, fue otra de las propuestas elegidas. Se contempla una metodología que considera aprendizajes y necesidades adquiridas en un trabajo previo de restauración, así como la integración de conocimientos científicos y locales. El programa incluirá a niños(as), profesoras, habitantes de la comunidad de Coliumo y a interesados en participar del grupo de vigilantes. En esta línea, se implementará una capacitación básica en monitoreo submarino para buzos, quienes participarán de una experiencia espacial y sensorial del ecosistema de un bosque marino. Además, se realizarán talleres sobre los ecosistemas marinos junto con estudiantes a través del uso de la arcilla.
“La implementación del monitoreo permitirá reconocer cambios, amenazas y/o fenómenos desde la observación de personas que habitan y/o visitan la costa, incorporando sus conocimientos ancestrales/ tradicionales”, explicaron los gestores del proyecto, quienes agregaron que trabajarán con estudiantes y docentes de la Escuela Caleta del Medio de Coliumo; mujeres recolectoras de orilla del Sindicato N°2 de Algueras; integrantes del Sindicato de pescadores; habitantes de Coliumo y de otros territorios cercanos; buzos locales y externos; acuicultores y quienes rodean el territorio.