(Español) Hacia una empatía postnatural: nuevos imaginarios y escucha radical

(Español) Hoy, coexistimos con paisajes deteriorados, con resabios de una naturaleza romantizada, procurando crear posibilidades de futuro colectivamente. Ante una realidad enmarañada y contradictoria, el artista e investigador Gabriel Alonso –quien será parte de Poligonal Nº5– llama a revitalizar nociones ancestrales por medio de la escucha, incluyendo imaginarios históricamente silenciados, así como nuevas aproximaciones.

(Español) Por Violeta Bustos.

The Word for World is Forest, A Green Jade Lake, 2021

Desconfigurar estructuras del pensamiento occidental que nos han separado de la naturaleza e interpretarlas críticamente, ha sido una perspectiva de inspiración en el trabajo de Gabriel Alonso, artista, docente e investigador. Su obra ha generado miradas disruptivas ante representaciones majestuosas de paisajes e imaginarios que sugieren que lo natural está fuera de nuestro alcance. Alonso, quien se hará presente en Poligonal Nº5, dialogó con FMA ad portas del encuentro.

Entre los temas abordados, Alonso profundiza sobre la labor de Institute for Postnatural Studies (IPNS), espacio que co-creó con el fin de promover la experimentación artística junto a instancias formativas y dialógicas que invitan a reflexionar sobre los alcances de la postnaturaleza: un concepto en permanente transformación que busca instalar formas de entender las relaciones entre los organismos de los socioecosistemas, más allá de jerarquías humanizadas.

Fundación Mar Adentro (FMA): ¿Cómo lo postnatural permite que emerjan nuevos paisajes y formas de empatía?

Gabriel Alonso (GA): La idea de lo post alude al fin de la romantización de la naturaleza, o al menos a cuestionar los vestigios que quedan de esa mirada de lo sublime o majestuoso. Hoy estamos pensando en paisajes muy deteriorados, donde la acción humana ha configurado nuevas formas de relaciones que derivan –esperamos– en nuevas formas de empatía postnatural, más allá de la idea de belleza desde la construcción ideal moderna.

El ideal humano se ha traspuesto en la representación paisajística, donde conviven representaciones de la moral que permean nuestra mirada como especie. Se trata de un espejo de las jerarquías de pensamiento. Ante esto, hacemos un llamado a empatizar con lo diferente, con lo monstruoso, con ecologías oscuras.

Tenemos que prestar atención a teorías que miran lo queer, lo disidente, como algo que es parte de la naturaleza y de una nueva realidad contemporánea. Los paisajes deteriorados son un nuevo espacio de pensamiento que nos interpelan a hacernos responsables del nuevo contexto que habitamos.

FMA: En línea con la responsabilidad de nuestra especie ante la crisis planetaria ¿Qué imaginarios subvierten las miradas antropocéntricas y el concepto de antropoceno‹1› como tal?

GA: El antropoceno ha sido un concepto relevante a la hora de pensar en las escalas de la acción humana a nivel mineralógico y químico. Es un término interesante, pero no demasiado responsable porque si pensamos en la raíz del concepto anthropos‹2›, pone al humano como causante de la era geológica, pero no todos los humanos son responsables en igual medida, solo algunos han estado implicados en la extracción masiva.

En este sentido, el concepto capitaloceno señala al capitalismo como acelerador de la extracción de los territorios. También existe una terminología con mirada ética. Por ejemplo, me interesa el antropobsceno‹3›, que remite a la manera obscena en que consumimos tecnología cuya producción daña el medioambiente, y que cada vez que la ocupamos erosiona el planeta.

Otros términos plantean ruptura con el fatalismo –el antropoceno asume que es la última etapa que vamos a vivir– pero si pensamos imaginarios hacia el futuro, el cthuluceno ‹4›habla de las posibilidades de cambiar el presente a partir de herramientas políticas y también creativas o narrativas, a través de la ciencia ficción y la especulación.

Por otro lado está el fonoseno‹5›, una filosofía de la escucha, un posicionamiento ético para relacionarnos con lo más que humano. Estamos en una nueva era de escucha activa como práctica ecológica radical. Cuando escuchamos tomamos conciencia de lo que nos rodea, seres que tienen otras voces y, al oírlos, le damos un giro al posicionamiento en la crisis, pues nos saca a los humanos del centro, de formas de pensamiento cíclicas y egocéntricas como especie.

FMA: Mencionas el valor de la ciencia ficción, del arte especulativo para pensar el futuro ¿Podrías profundizar sobre el rol del arte en ese sentido, abordando la visión del IPNS sobre la descolonización de las imágenes que sugieren la separación entre naturaleza y cultura?

GA: El arte es un lugar privilegiado para pensar la crisis socioecológica porque siempre ha generado una subjetividad. A través de la imágenes podemos subvertir imaginarios normativos, patriarcales y lineales de la historia vinculada al capitalismo. Cada acto e imagen que producimos tiene consecuencias estéticas –al crear otros imaginarios– y también materiales. Cuando creamos digitalmente pensamos cómo y desde dónde se articulan nuevos imaginarios.

Queremos abrazar formas de habitar el planeta que terminen con las jerarquías, aplanar ontológicamente‹6› el valor de las cosas. Desde una estructura de pensamiento moderno hay cosas más importantes que otras, pero todos los seres del mundo deberían tener el mismo lugar, respeto e importancia. El arte puede proporcionar esta mirada desde nuevas escalas.

FMA: Además, promueven el encuentro de conceptos y materialidades que suelen ser nombrados como binomios: no sólo naturaleza y cultura, sino humano y no humano; natural y artificial ¿Cómo observan estas bifurcaciones, cómo acercar esas fronteras?

GA: Buscamos difuminar los límites entre esas separaciones. Ocurre que está todo enredado y enmarañado a nivel estético y material. Hemos investigado momentos en la historia en que, por ejemplo, se ha encontrado un nuevo mineral que hace surgir inventos como la bomba atómica. Hoy somos parte de transformaciones biológicas. Somos ciborg‹7›, donde la biología y la cultura se mezclan. Haraway, Margulis y Braidotti dicen que la biología es cultural. Estas separaciones ya no valen para pensar políticamente la ecología. Necesitamos otras formas de performar en el mundo, que creen otras empatías no excluyentes. Es un momento importante en que aún convivimos con el miedo que produce la crisis socioecológica y las separaciones que engendra, así como narrativas del odio y el rechazo que generan los sistemas binarios que conforman límites teóricos y materiales.

FMA: Planteas la necesidad de corporizar el pensamiento, autoras latinoamericanas llaman a valorar la perspectiva de senti-pensar ¿Cómo observas la interacción y preconcepción entre los límites del cuerpo y el infinito de la imaginación individual y colectiva?

GA: Es muy importante, es algo que estamos desarrollando en nuestro programa académico. Al abordar el concepto de postnaturaleza es necesario situarnos desde dónde pensar, sentir y corporeizar estas ideas incluso territorialmente, donde el cuerpo es también territorio. Existe una separación ligada a la construcción mecanicista de la realidad que genera conocimiento utilizable para determinadas disciplinas. Ante esto, las metodologías experimentales son necesarias por medio de una creación lenta y colectiva, que considere el contexto de cada cuerpo y situación.

Nuestro proyecto nació en una transición desde lo presencial a lo virtual (2020). Es importante pensar que la conectividad no está desligada de la presencia del cuerpo, requiere mucha energía y para nosotros es maravilloso, porque se crean espacios de intimidad, desde donde uno se siente seguro para hablar en una intimidad colectiva.

También tenemos muchos encuentros en persona, ejercicios performativos corporizados donde somatizamos lo que nos está pasando para entrar en otros estados de vibración con el mundo. La duda y extrañeza son parte del proceso, al igual que la contradicción al intentar ir más allá de un pensamiento antropocéntrico sin abrazar lo humano, pero desde nuestra propia experiencia. Es importante que la ecología abrace la extrañeza, la comunidad de sentirse acompañado en el no saber, en la incerteza y los miedos.

New ecologies

FMA: La noción del planeta como organismo vivo sigue vigente junto con la revalorización de conocimientos ancestrales ¿Cómo dialogan estas perspectivas con la visión postnatural?

GA: Es importante dar voz y ver otras formas de entender lo relacional en el mundo, formas que quizás fueron silenciadas desde las estructuras de poder. Es un momento interesante para pensar la postnaturaleza, que implica la idea de prenaturaleza al mismo tiempo. Esto porque cuestionamos cómo la naturaleza ha quedado capitalizada. Sin embargo, hay otras culturas donde la palabra naturaleza no existe porque no se concibe un espacio distinto que señalar. La postnaturaleza como mecanismo contiene una ironía del lenguaje, en cuanto a la linealidad, pues quizás no haya otra cosa que señalar.

Hacemos un llamado al aprendizaje mutuo, a desdramatizar y no caer en la exotización de pensamientos ancestrales. Estamos aprendiendo mucho, por mi parte estoy leyendo a Bárbara Santos, quien aborda la tecnología a partir de pensamientos indígenas que hablan de futuro o mitologías que son narraciones de ficción. Esto desde un posicionamiento de escucha, igualitario. Queremos incluir diversas cosmogonías‹8› para compartir ansiedades y formas de pensamiento desde una plataforma intercultural, para comprender las relaciones con la naturaleza, idearios e imaginarios reunidos en una visión caleidoscópica.

Sobre el entrevistado

Gabriel Alonso. Es artista e investigador radicado en Madrid. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), la Universidad Técnica de Berlín (TU) y la Universidad de Columbia. A través de diversos formatos como la instalación, la escultura y la fotografía, investiga las relaciones contemporáneas entre ficción y materialidad, desdibujando los binomios entre lo real y lo imaginado, entre lo humano y lo artificial, y entre lo natural y lo cultural. En 2020 cofundó el Institute for Postnatural Studies, un centro de experimentación artística para explorar y problematizar la postnaturaleza como marco para la creación contemporánea. Su obra ha sido expuesta en diferentes galerías y exposiciones internacionales, tales como Podium Oslo (Oslo, 2024), Fundazione Sandretto (Madrid, 2023) y Pradiauto (Madrid, 2023), entre otras. Además, es docente de educación superior y ha impartido diversas conferencias en instituciones internacionales, museos y universidades. En 2020 recibió la Beca de Creación del Ayuntamiento de Madrid. En 2015 recibió el premio FAD por su publicación Desierto, y en 2016 fue galardonado con una de las prestigiosas becas de la Graham Foundation for the Fine Arts.

 

Referencias:

  1.  Época geológica que remite a la modificación global y sincrónica de los sistemas naturales por efecto de la acción humana.
  2.  Humano.
  3.  Concepto desarrollado por Jussi Parikka
  4.  Concepto acuñado por Donna Haraway que nombra a un espacio-tiempo en el que la regeneración y la sanación son parcial y codependientemente posibles.
  5.  Término puesto en contexto por Haraway y la filósofa Viciane Despret y que apela a la posibilidad y necesidad de oír a voces no humanas que han estado silenciadas.
  6.  Una ontología plana sugiere un modelo de realidad donde todos los objetos, incluso los imaginados, tienen el mismo grado de existencia que cualquier otro.
  7. Conformación entre materia orgánica y tecnología o dispositivos electrónicos. A través de la ciencia ficción y la experiencia tangible este arquetipo ha tomado lugar como un híbrido existencial. La filósofa Donna Haraway desarrolló ampliamente el potencial político de este sujeto-concepto en el libro Manifiesto ciborg.
  8. Relato mítico relativo a los orígenes del mundo. Trata del origen y la evolución del universo (Glosario Poligonal).