(Español) Paisajes sonoros, lecturas del clima y cosmovisiones andinas confluyeron en Poligonal N°6
(Español) Por Violeta Bustos
Charlas magistrales sobre proyecciones climáticas en Chile, un concierto que evocó los vientos del mar, cápsulas sonoras de ecosistemas, el rescate de rituales aymara de pedimentos de lluvia y diálogos que cruzaron glaciología, hidroclimatología y cosmovisión andina conformaron la sexta versión del encuentro Poligonal.
Bajo la temática Confluir en el clima, la jornada convocó a artistas, científicos e investigadores a explorar los fenómenos de la atmósfera como sistema de conocimientos compartidos desde múltiples disciplinas, desplegándose a lo largo de diversas jornadas en tres espacios del barrio Yungay: Centro NAVE, Museo Taller y Museo de la Educación Gabriela Mistral, con la colaboración del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) de la Universidad de Chile y el Museo de Arte Precolombino.
La directora de arte y publicaciones de Fundación Mar Adentro, Maya Errázuriz, abrió el encuentro planteando su propósito central: ampliar las nociones de naturaleza a partir del entendimiento del clima como parte de las realidades complejas que habitamos, haciendo énfasis en el camino que se abre a partir de exploraciones sonoras, científicas y cosmovisiones de pueblos originarios, que dan cuenta de paisajes observables desde una mirada relacional y ópticas diversas.
Bernardita Pérez, encargada de proyectos de arte en Fundación Mar Adentro, comentó cómo el diseño de la programación busco reunir diversidad de voces para componer un recorrido que nos lleve a estar en el clima desde la diversidad de perspectivas, donde el encuentro con relatos, sonidos, investigaciones y diálogos nos aproximan a maneras más complejas e integradas de conocer el clima.
Memoria biocultural y el agua como ritual
La inauguración en Centro NAVE abrió con la proyección de un extracto del documental Nube de lluvia (1990), de la cineasta y arquitecta Patricia Mora, con una selección de extractos realizada junto al artista y cineasta Rafael Guendelman. El filme registra el viaje de una pareja aymara que traslada agua de mar desde Iquique al altiplano para realizar un pedimento de lluvia —el ritual Ch’iju Qallu— en la cima de un cerro. Realizado en 1988 en el pueblo de Ch’iju, el documental constituyó un valioso archivo sobre los vínculos entre los ciclos del agua y la cosmovisión aymara en un territorio profundamente transformado por la migración y los extremos climáticos.
En entrevista con la directora de comunicaciones de FMA, Violeta Bustos, Mora relató cómo la búsqueda del ritual comenzó con una frase encontrada en un libro: “callado tráfico de agua mar a las cumbres andinas”, un hallazgo que la llevó a subir cerros hasta dar con los restos de la ceremonia. “Una niñita en un potrerito en Chijo me dijo: fuimos con mi abuelo al cerro. Al otro día encontré a la niñita y llevaron el agua al cerro, lo que cambió la película”, recordó. Al reflexionar sobre el rol del documental en la construcción de una conciencia ecológica, señaló que “el documental agrega imágenes y sonidos a las herramientas típicas de la investigación. Me inspira más el sonido del viento que un texto sobre el viento”. Mora recordó también las huellas del proceso de chilenización que suprimió el aymara de las escuelas desde la Guerra del Pacífico, y valoró que hoy se traiga al presente los conocimientos vivos de su cultura en contextos diversos.
El clima como sistema vivo
La noche de inauguración continuó con la charla magistral Estar en el clima: las lluvias en Chile central, del geofísico René Garreaud, subdirector del CR2 y académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile. Garreaud abordó las particularidades del clima mediterráneo chileno, el cual describió como “una montaña rusa donde existen territorios en que la precipitación del año se define por una tormenta”, y situó la necesidad urgente de distinguir entre variabilidad natural y cambio climático. “Existe la tendencia a decir que todo puede ser cambio climático. Si pensamos que todos los fenómenos se deben a esto, perdemos la oportunidad de entender cómo han intervenido las acciones humanas”, advirtió.
Garreaud planteó el cambio climático no como una emergencia de corto plazo sino como un desafío complejo que nos acompañará todo el siglo XXI. “Como humanidad hemos resuelto grandes problemas, en ese sentido tengo esperanza”, afirmó, antes de cerrar con una reflexión sobre el vínculo profundo entre clima y vida: “El clima moldea los territorios y define el tipo de vegetación. Somos todos usuarios del clima”.
Tras la charla y un espacio de preguntas del público, la noche cerró en la azotea de Centro NAVE con el concierto El mar tiene un aire al viento, del músico y compositor Nicolás Alvarado, una experiencia inmersiva construida a partir de geofonías de vientos y aguas grabadas durante el ciclo de residencias Bosque Pehuén, reserva natural protegida por nuestra fundación en La Araucanía andina. Una estación editorial reunió en el mismo espacio publicaciones de Tsonami, Saposcat y la microeditorial de la fundación, junto a una degustación a cargo de Lemüm cocina.
Lecturas del clima: glaciología, hidroclimatología y saberes andinos
La segunda jornada, realizada en el Museo de la Educación Gabriela Mistral, abrió con el panel Lecturas del clima, moderado por Tomás Altamirano, director de conservación de FMA. Se reunieron la glacióloga Inés Dussaillant, el hidroclimatólogo Álvaro González y la investigadora Francisca Gili en torno a la pregunta de cómo explorar el clima conectando tiempos milenarios con el presente.
Dussaillant presentó los glaciares como “mensajeros del pulso del planeta” y propuso una lectura esperanzadora: “Que haya o no haya hielo no es lo importante, sino ver los glaciares como mensajeros, una alerta de lo que puede pasar. Si un cuerpo está enfermo y baja el pulso, ves que hay que tomar medidas. Al ver glaciares que se derriten, es como medir el pulso del planeta”. González, quien trabaja con anillos de árboles para analizar sequías y disponibilidad hídrica, convocó a activar la observación cotidiana del cielo como punto de partida: “Sería interesante y necesario abrir la curiosidad a quienes están ajenos a este tema. El arte puede contribuir a pensar el cuerpo como un fluido, lo cual hace referencia al clima y la atmósfera. El ser humano es parte del sistema climático”. Gili, en tanto, situó el calendario agrícola andino como modelo de integración entre arte, clima y comunidad: “En una fiesta participa toda la comunidad, todos decoran, hacen vestuarios, comida, música; el arte es aglutinador social más que una elite academizada que expone en un cubo blanco, pues todos son artistas”.
Los tres coincidieron en la necesidad de abandonar la hiperespecialización disciplinar. “Hay que salir de la caja y abrirse comunicativamente al otro. Hay que unir preguntas, porque la naturaleza está unida”, planteó Dussaillant. Por su parte, Gili recordó que “si vamos a formas de pensamiento premodernas, muchas veces invisibilizadas, vemos que las artes están integradas al clima”. Tras el panel, el público compartió un picnic en el patio interior del museo junto a Lemüm cocina.
Estaciones transdisciplinarias y recorrido sonoro
Antes de dar paso a las estaciones de la tarde, María Jesús Olivos, encargada de diseño metodológico de Fundación Mar Adentro, activó una transición que preparó corporalmente al público para la experiencia que vendría: una invitación a conectar cuerpo y sonido, a dejarse llevar por las voces del viento, y a agudizar los sentidos.
Tres estaciones transdisciplinarias invitaron al público de todas las edades a explorar el clima con los sentidos. Pablo Saavedra y Fernando Godoy del proyecto temporal de Tsonami Arte Sonoro propusieron El cuerpo es una antena, una experiencia perceptiva y corporal que recorrió el exterior del museo atendiendo a las manifestaciones del cielo.
Mauricio Lacrampette, Nicolás Alvarado y Sebastián De Andraca presentaron Los árboles no(s) dejan ver oír el bosque, una instalación que hizo visibles y audibles los resultados de un laboratorio de grabaciones de campo en Bosque Pehuén, con énfasis en las sonoridades del bosque provocadas por el viento puelche. El equipo de aprendizajes de FMA ofreció una sala libre de pausa creativa a través del dibujo, la escritura y la experimentación sensorial, invitando a conectar con las memorias de habitar un paisaje.
La jornada cerró con el recorrido sonoro Ecotonos, a cargo de los investigadores Felipe Otondo y Gabriel Morales en Museo Taller, propuesta que se mantuvo activa por una semana. En el Pequeño Gran Bosque de ese espacio, los participantes recorrieron geo y biofonías del bosque esclerófilo en un trayecto por los ecotonos: espacios donde conviven y se tensionan diferentes ecosistemas. La experiencia coronó una edición que propuso el clima no solo como objeto de estudio sino como territorio compartido de percepción, memoria y acción colectiva.
Sobre Poligonal
Poligonal es un programa anual de Fundación Mar Adentro que congrega experiencias transdisciplinarias vinculando arte y ciencia para abordar temáticas socioambientales. Cada edición elige un espacio distinto de Santiago cuya arquitectura forma parte activa de la experiencia. La séptima edición, Habitar temporalidades de la naturaleza, se realizará en agosto en formato ciclo de lectura y en noviembre de 2026.
PROGRAMACIÓN
Dirigido por Bernardita Pérez con la colaboración de Maya Errázuriz y Tomás Altamirano
DISEÑO SALA LIBRE, PAUSA CREATIVA
Manuela Méndez, Amparo Irarrázaval, María Jesús Olivos, Fiorella Angelini
MUSEOGRAFÍA Y PRODUCCIÓN
Ignacio Serrano
DISEÑO GRÁFICO
Bastián Pérez
COMUNICACIONES
Violeta Bustos