Smart forests: Las redes comunitarias al centro de las tecnologías ambientales

La investigadora del Departamento de Sociología de Cambridge University, Jennifer Gabrys –a fines de 2023–visitó Chile, uno de los países que será caso de estudio del proyecto Smart Forests: Transforming Environments into Social-Political Technologies, el cual explora los usos de la tecnología digital para el monitoreo y manejo en torno a los bosques, así como las consecuencias sociales, políticas, ambientales y científicas de estas prácticas y mediaciones.

En Chile, la iniciativa –de la cual como fundación nos encontramos colaborando– busca generar conocimiento transdisciplinario sobre incendios forestales, junto a investigadores tanto de la ciencias como de las artes, servicios públicos y comunidades locales. En este contexto, Gabrys visitó Bosque Pehuén, nuestra área bajo protección privada, realizó entrevistas a actores locales y asistió a actividades vinculadas a la investigación.

Si bien, esta entrevista fue realizada antes de los incendios forestales en la V Región, los que afectaron mortalmente al menos a 122 personas y consumieron más de 40 mil hectáreas, el análisis de este proyecto transdiciplinario a la luz de esta entrevista, puede ser un insumo para nutrir y proyectar nuevos análisis sobre los factores relevantes a la hora de prevenir estas crisis. La importancia de las redes comunitarias, tema presente en esta conversación,  aparece como una a de las rutas que podría guiar las maneras de afrontar estos desastres, tal como ha aparecido en análisis más recientes (1).

 

Fundación Mar Adentro: En relación con el nombre del proyecto, Smart Forests, ¿cómo sería un bosque “inteligente”, es decir, qué características tecnológicas o implementaciones territoriales permitirían definir un bosque de esa manera?

Jennifer Gabrys: La cuestión acerca de qué es “inteligente” es importante porque puede ser un término ambiguo. En el proyecto, en lugar de definir “inteligente”, analizamos cómo se utilizan diversas prácticas y tecnologías con el fin de mapear e interactuar con una pluralidad de usos en torno a los bosques. Así, en la práctica, esta no sería una definición singular, sino un término cambiante.

Si bien, por un lado, “inteligente” puede ser un argumento de marketing o un concepto para promover tecnologías destinadas a ofrecer soluciones incluso a nivel planetario, por otro, puede referirse a una necesidad de unir tecnología, datos, paisajes, actores sociales y comunidades para abordar problemas ambientales. En última instancia, lo inteligente –como término– tiene una larga data en el campo de la planificación, especialmente en tecnología, para referir a enfoques de problemas complejos que buscan unir áreas generalmente desconectadas. Así, Smart Forests es una aplicación de tecnologías, proyectos y soluciones políticas, participativas y democráticas.

Nuestra investigación busca comprender cómo y por qué se podrían promover las tecnologías para monitorear y gestionar bosques en tiempos de cambio ambiental, y qué procesos sociales pueden catalizar, apoyar, limitar o prevenir esas tecnologías. En Chile analizamos los incendios, pero tenemos otros estudios sobre mercados de carbono en Indonesia, paneles de control y mapeo participativo en India, datos aéreos y tecnologías para conservación de la biodiversidad en los Países Bajos. Los desafíos y oportunidades potenciales de esas tecnologías son el foco.

Recientemente, te has reunido con diversos actores que trabajan en el estudio, prevención y manejo de incendios forestales ¿Cómo observa la cobertura y diversidad de organismos y actores presentes en el país?

He tenido el placer de viajar dentro de Chile y conocer a muchos actores que trabajan en incendios forestales desde múltiples perspectivas. He pasado la mayor parte del tiempo en La Araucanía y Santiago discutiendo cómo los investigadores chilenos, los actores de la sociedad civil y las comunidades están yendo más allá de simplemente combatir incendios al desarrollar prácticas de prevención que incluyen redes comunitarias, campañas de comunicación, diseño de paisajes, sistemas de monitoreo, alertas y mucho más.

Me ha impresionado la atención que se está dando a los componentes socioecológicos de los incendios forestales, pues no se tratan sólo como un problema técnico sino como algo que permite pensar maneras de mejorar las prácticas ambientales de residentes, turistas, gestores y promotores territoriales y otros actores para prevenir el riesgo. La fortaleza de las redes comunitarias es clave, de modo que quienes tienen conocimiento específico sobre condiciones locales puedan contribuir integralmente a la prevención. Si bien parte de este trabajo es una aspiración, hay una trayectoria inspiradora sobre cómo desarrollar nuevas prácticas, colectivos y tecnologías ambientales que pongan a las comunidades en el centro considerando el vínculo con otros organismos afines a prácticas de conservación, como prácticas agrícolas o forestales.

 En ese sentido, ¿cómo observa la calidad y diversidad de las tecnologías de monitoreo, manejo y conservación de bosques en relación con otros territorios?

Todavía no tengo una imagen completa de las tecnologías de monitoreo, manejo y conservación de bosques chilenos, pero según he observado, muchas de las herramientas y técnicas son similares a las de otros lugares del mundo, ya sea mapeo satelital, plataformas basadas en SIG, drones y Lidar, sensores, apps participativas, paneles de alerta y plataformas. Hay una percepción de que Chile no es muy digital, pero es todo lo contrario, pues cuentan con diversas tecnologías que monitorean y previenen desastres naturales.

Otro cuestionamiento que podemos hacernos en relación a tu pregunta es qué entendemos por diversidad: ¿se trata de la gama de herramientas y técnicas, o de los tipos de enfoques dentro de los cuales se activa la tecnología? Para mí, este es uno de los aspectos más interesantes de lo que he visto hasta ahora con el monitoreo forestal chileno, y es que las tecnologías parecen presentarse menos como una solución definitiva y más como parte de un conjunto de medidas para la colaboración, prevención, capacidad de respuesta y regeneración.

¿Qué potencial considera que existe entre la intersección del arte, la ciencia y la tecnología en relación con el monitoreo y manejo forestal?

La intersección de disciplinas siempre ha sido clave en mi formación. Antes de doctorarme y ser académica, trabajé en arquitectura del paisaje en Estados Unidos. En este campo, nuestra formación consta de arte, ciencia, y tecnología, y ciencias sociales, por lo que hace años me he vinculado a temas ambientales con enfoque transdisciplinario y colaborativo.

Sería imposible abordar el medio ambiente como un problema únicamente técnico, como si un conjunto de variables ambientales pudieran ajustarse mecánicamente a través de un control manejado por un panel de expertos. En cambio, se necesita un amplio compromiso social, junto con enfoques diversos y plurales de las experiencias, imaginaciones y propuestas ambientales para futuras transformaciones. En este sentido, me inspira especialmente la convocatoria de residencias ‘Ecologías de fuego’ como contribución transdisciplinaria al desarrollo de ecologías forestales. Espero ver cómo se dan las residencias y dialogar con los participantes para explorar diversos enfoques.

¿Qué características socioambientales y/o geopolíticas hacen de Chile un país interesante como caso de estudio para Smart Forests?

Sobre la base de las preguntas anteriores, diría que Chile es interesante como caso porque adopta un enfoque integrado para abordar los incendios forestales. Esto es evidente en las diferentes disciplinas y sectores que se están reuniendo para abordar el tema. Trabajar con FMA ha sido una experiencia interesante porque existe la oportunidad única de colaborar entre ciencias, humanidades y artes. En Bosque Pehuen hemos tenido reuniones y seminarios con investigadores y actores que trabajan en múltiples áreas, y enriquecedores diálogos sobre cómo observar y monitorear, gestionar y responder para regenerar ambientes forestales.

¿Por qué enfocarse en La Araucanía y no en otra región?

La Araucanía es una de las regiones con mayor número de incendios en Chile en los últimos años (2017-2022). También regiones como Valparaíso, Maule y Biobío tienen un nivel alto, pero en La Araucanía hay un contexto particular relacionado con la alta presencia de material combustible, una vegetación densa y la interacción de diversas organizaciones, actores locales y comunidades indígenas. No tienes todas estas variables y condiciones en otra región, además, ha sido una zona muy afectada por el cambio climático y el fenómeno de El Niño, lo que ha contribuido a la frecuencia e intensidad de incendios.

¿En qué etapa se encuentra el proyecto? ¿Qué otros territorios han sido y serán parte del análisis de Smart Forests?

El proyecto comenzó en 2020 y se encuentra en la mitad de su desarrollo. Con dos fases de investigación, estamos en la segunda. Inicialmente, realizamos entrevistas con una amplia gama de actores para comprender cómo y dónde se utilizan o planifican las tecnologías digitales en entornos forestales en todo el mundo, incluyendo zonas como Reino Unido, Amazonía e India. También creamos un Atlas de Bosques Inteligentes para compartir nuestra investigación en un formato experimental de datos abiertos que incluye libros de registro, historias, un mapa y una radio con episodios de entrevistas.

En la etapa actual, trabajamos en estudios de casos en Indonesia, India, Holanda, Chile, Escocia y Noruega. Estamos analizando paisajes forestales clave, así como sitios con prácticas ecosociales, de gobernanza y tecnologías para avanzar en análisis, construir redes sociales, compartir hallazgos y catalizar diferentes enfoques para abordar el cambio ambiental y la crisis planetaria.

¿Cómo ha sido tu experiencia en Chile estos días? ¿Y en qué aspectos cree que es necesario profundizar durante su visita el próximo año?

Ha sido un tiempo excepcional e intenso. Desde asistir a Poligonal y aprender más del amplio trabajo de FMA, hasta reunirme con investigadores, ONGs y actores de la sociedad civil en Temuco y Alto Palguín –U. de La Frontera, U. de Chile, Cedel UC, Conaf, Agencia de Borde y P. Nacional Villarrica–, representantes comunitarios, junto con visitar Bosque Pehuén y encontrarme con académicos de la U. de Chile en Santiago. He aprendido y experimentado sobre los ambientes y prácticas territoriales chilenas en muy poco tiempo.

El próximo año espero discutir más a fondo con los actores que trabajan en incendios forestales sobre qué aspectos de las redes de monitoreo comunitario están funcionando y cuáles podrían desarrollarse con mayor anticipación a las temporadas de incendios, conocer mejor las prácticas de Conaf y diversas investigaciones, así como prácticas colectivas. Asimismo, espero que la escuela de campo que realizaremos –la cual contempla capacitaciones, diálogos y trabajos en terreno para fomentar una red público-privada– contribuya a la investigación transdisciplinaria.

Jennifer Gabrys, directora de Media, Culture and Environment en el Depto. de Sociología de Cambridge University. Dirige el grupo de investigación Planetary Praxis y es investigadora principal de los proyectos “Smart Forests: Transforming Environments into Social-Political Technologies”, “Citizen Sense” y “AirKit”, financiados por el Consejo Europeo de Investigación (ERC). Es autora de “Cómo hacer cosas con sensores” (2019); “Programa Tierra: Tecnología de detección ambiental y la creación de un planeta computacional” (2016); y “Basura digital: una historia natural de la electrónica” (2011).

Referencia:

(1) Diversos medios han destacado el proyecto “Gestión Territorial y participativa para la reducción del riesgo de incendios forestales en la interfaz urbano forestal de Chile”, iniciativa conjunta de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y Caritas Chile,  implementada en 14 comunidades desde hace dos años en las regiones de Valparaíso y Ñuble. La instancia busca que las comunidades en riesgo y las autoridades del ámbito urbano-forestal desarrollen medidas para disminuir el riesgo de incendios.

En el marco de la crisis actual, en el condominio Villa Botania en Quilpué fueron 70 viviendas las que se salvaron del fuego en el contexto de la iniciativa que ha permitido la instalación de estanques de agua para favorecer la humedad del suelo y abastecer a los camiones aljibes, así como eliminar la maleza,  limpiar la basura y podar el follaje de los árboles.

 

Violeta Bustos

Entrevistada por Violeta Bustos directora de comunicaciones en Fundación Mar Adentro. Periodista, diplomada en Visualización de Datos y Magíster en Estéticas Americanas por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Cuenta con experiencia en diversos ámbitos de las comunicaciones: creación de medios escritos, docencia, investigación y elaboración de contenido para múltiples formatos con énfasis en arte, cultura y medioambiente.