La historia y sus imprevistas materialidades

Cristina Sitja Rubio, ilustradora


Entrevista a Cristina Sitja Rubio, ilustradora.
Impulsada por un interés en el mundo animal y vegetal, el trabajo de Cristina Sitja Rubio toma distintas formas y materialidades que invitan a observar lo que nos rodea. En esta entrevista conversamos sobre sus inspiraciones, el rol de la literatura infantil en la educación ambiental y sus trabajos más recientes.

Fundación Mar Adentro: Trabajas con distintas materialidades y técnicas, entre ellas ilustración, greda y animación. ¿Cuál es el hilo conductor de tus distintos trabajos? ¿Piensas que algunos temas se potencian con ciertas materialidades?
Cristina Sitja Rubio: Al estudiar bellas artes tuve la suerte de acceder a diferentes talleres para aprender y trabajar con diversos materiales y técnicas: grabado, cerámica, cine, fotografía, dibujo y pintura. Como estaba consciente de tal privilegio, aproveché y probé todo. Al final me concentré más en dibujo, ya que es algo que no requiere muchos materiales, no genera muchos residuos y puedo hacer en cualquier sitio. A partir de esos dibujos, decido si luego los convierto en una escultura usando barro o hago un grabado en punta seca o realizo una animación.
A veces pruebo distintas técnicas, si no estoy segura qué usar para hacer un libro. Por ejemplo, hace unos años ilustré un cuento escrito por Cristóbal León, titulado No soy tuyo. La primera versión la hice usando tinta china y tintas de colores. Luego volví a hacer el libro, pero usé planchas de acetato para hacer puntas secas, y este último año he estado convirtiendo el libro en un corto animado hecho con cartón y gouache, y haciendo piezas de cerámicas donde represento escenas del libro.

Existe una mirada hacia la naturaleza y el medioambiente que se repite en tus obras. ¿Hay algún aspecto del mundo natural que te interese especialmente?
Desde muy joven me percaté de las injusticias ambientales y del maltrato a los animales, pero no fue hasta que empecé a ilustrar cuentos infantiles que hablé sobre esos temas. Creo que todo lo que tiene que ver con el mundo animal y vegetal me interesa. Hay tanto que aprender con tan solo observar lo que nos rodea. La naturaleza está en todas partes, a pesar de que hemos llenado las ciudades de cemento y smog. Cuando vivía en Caracas me maravillaba de cómo las plantas lograban crecer de un desagüe en una autopista, de cómo los zamuros (aves rapaces que abundan en Caracas) construían sus nidos en balcones en edificios altos y se posaban en las antenas parabólicas para observar. Podría decir que me fascina observar los animales y plantas que habitan en ciudades muy congestionadas y cómo han logrado adaptarse a nuestro comportamiento tan egoísta.

En tus relatos del mundo natural aparece la personificación de animales como un modo de retratar distintas dinámicas relacionales. ¿Nos podrías hablar sobre eso?
Para mí es más fácil dibujar un animal o una planta que un humano. No tengo que lidiar ni con raza, ni con género. Por eso creé personajes que poseen rasgos humanos al igual que animales y donde el género no es un tema. Lo importante es el ser y sus acciones.

¿Qué es para ti lo más valioso de trabajar con literatura infantil? ¿Y qué rol le ves a la literatura y la ilustración en términos de mostrar formas de entender lo que nos rodea?
Siento que los niños muchas veces tienen una mente más abierta que la de los adultos. Eso da mucha libertad para ilustrar y contar historias increíbles. Aunque a veces algunas historias no se lleguen a publicar porque los editores no consideran que son para niños (deberían de preguntarle a los niños).
Y sobre el rol que jugarían la literatura y la ilustración, en realidad no pienso mucho en eso. Al crear una historia e ilustrarla, lo hago porque es algo que me interesa y siento que sería bueno compartir con otros, ya sean niños o adultos. Mis libros no están tratando de obligar a generar consciencia. Sería lindo si el lector termina pensando más en cuidar el medio ambiente y respetar a los animales y plantas, pero eso ya está fuera de mi control.
Siempre trato de que hayan varias lecturas en los cuentos que escribo e ilustro. Las ilustraciones muchas veces tienen historias paralelas escondidas en las páginas, para poder llegarle no solo a los niños, si no también a los adultos.

Realizaste el cortometraje de animación Extrañas criaturas con el artista Cristóbal León, que hace pocos días estrenamos de forma virtual por las redes de la fundación. ¿Cómo se dio esa colaboración y en qué etapa están ahora?
Conocí a Cristóbal hace 12 años en Berlín y en ese primer encuentro hicimos unos cadáveres exquisitos. Una vez que vino a Berlín de visita, vio que estaba haciendo un libro, pero yo estaba bloqueada, y él me animó a terminarlo y juntos logramos crear el texto para la historia. Esa historia era Extrañas criaturas, y fue publicado por una editorial Suiza en el 2013. En el 2017 fui a Santiago de Chile a visitar a Cristóbal y colaboré en un video clip con él y Joaquín Cociña, usando la técnica de animar usando carboncillo. Le dije a Cristóbal que lo disfruté mucho, y me dijo que hiciéramos un corto animado de Extrañas criaturas. Yo no me lo tomé muy serio, pero él sí, ya que una vez que regresé a Berlín me pidió que hiciera un storyboard para hacer un animatic y aplicar a Fondart.
La experiencia fue muy especial. Me encanta el trabajo de Cristóbal y aprendí mucho durante el rodaje del corto. Fue interesante ver cómo interpretamos las ilustraciones del libro en otro formato y estilo. Después de haber participado con el corto en varios festivales de cine y animación, ahora tocaba ponerlo en la web para que más gente pudiera verlo.

Por último, ¿en qué estás trabajando en este momento?
Cómo lo mencioné antes, llevo un año trabajando en un corto animado en stop-motion, basado en una historia escrita por Cristóbal León, en el que él luego hará la post- producción. También estoy haciendo un proyecto de cerámica en donde represento escenas de libros ilustrados por mí, y en donde aparece un personaje recurrente en muchos de mis libros: Cuchuplum. Este proyecto lo está llevando We Art Exhibitions, que son unas chicas en Madrid –Carmen Chica y Maripaz Martínez–, que representan a varios ilustradores, fomentan exhibiciones de ilustración y ventas de ediciones limitadas. Esperamos que pronto algún espacio deseé montar esta muestra. En cuanto a libros infantiles, estoy terminando uno sobre las construcciones que hacen los animales e insectos y he pulido un par que hice hace tiempo. Aún no tengo editor, pero pronto empezaré a mandar los manuscritos y espero que alguna editorial conteste.

Cristina Sitja Rubio
Nace en Caracas, Venezuela, en 1972. Estudió bellas artes en Montreal, Canadá, especializándose en grabado y fotografía. Después de 7 años viviendo en Montreal se trasladó a Nueva York para estudiar fotografía artística en el ICP. Cansada del ritmo de esa ciudad, se muda a Austin, Texas, para impartir clases de fotografía y libros de artista. En el 2000 se fue a San Francisco para hacer una maestría en fotografía. Fue ahí donde empezó a hacer collages y a dibujar de nuevo. En el 2004 se trasladó a Barcelona para pasar mas tiempo con su yaya (abuelita). Cambió la cámara por el lápiz e inventó ser ilustradora, ya que sentía que era algo que podía hacer en cualquier lugar. Desde el 2013 ha ilustrado y escrito varios libros infantiles para diversas editoriales. Desde el 2006 vive parte del año en Berlín. Desde el 2014 combina la ilustración con la cerámica.