Interpretaciones no lineales del tiempo desde el arte

Ela Spalding, artista y facilitadora panameña reflexiona sobre las maneras en que el arte puede ayudarnos a aceptar la naturaleza cambiante del entorno, así como a encontrar formas de adaptación ante la crisis socioecológica.

Hace quince años transita entre Panamá y Berlín, territorios en donde ha tejido sus reflexiones y creaciones tanto individuales como colectivas al alero de Estudio Nuboso, proyecto con el cual ha desarrollado la metodología SUELO: mediaciones artísticas y facilitaciones con las que ha buscado reconectar a los habitantes de diversos contextos con aquellas materialidades y significados que subyacen a una superficie que alberga vida, tiempo y profundidad.

Recientemente, participó en la edición Nº4 de Poligonal, encuentro que realizamos el pasado 14 de octubre en MIM que enfatizó en Nuevas narrativas para la regeneración, donde Ela se hizo presente a través de un diálogo llamado Abrir las narrativas y la instalación sonora Ocasoque consta de una serie de hamacas dispuestas junto a relatos que son leídos por los participantes mientras transcurre una vibración sonora de arrullos, sugiriendo tensiones entre la temporalidad humana y geológica al combinar un desborde sonoro con narraciones enfocadas en la resiliencia y los ciclos de vida.

Fundación Mar Adentro: ¿Cuál consideras que es la relevancia de gestionar experiencias transdisciplinarias para la valoración de los cruces entre arte y ecología en contextos comunitarios? ¿Qué diferencias territoriales has visto al respecto?

Ela Spalding: Mi experiencia se gesta principalmente a través de Estudio Nuboso (EN), el cual surge como plataforma horizontal para reunir diversas disciplinas. Cuando comencé, hace 15 años, existía mucha mayor libertad para la experimentación, ahora se ha acentuado mucho más el capitalismo en Berlín. Fue en 2012, en el marco de la exhibición Documenta (13) en Kassel, Alemania, cuando comencé a observar e inspirarme nuevamente en el arte como plataforma y espacio al servicio de la humanidad para interpretar el pasado, presente y futuro. En ese entonces, este tipo de proyectos transdisciplinarios eran muy innovadores, ahora menos.

En cuanto a las realidades territoriales, en Panamá, al ser un país pequeño, existe más acceso a contar con apoyo de instituciones científicas para elaborar proyectos artísticos de manera transdisciplinaria, mientras que en Europa es más difícil que una institución científica se comprometa a trabajar con artistas, hay más reticencias y jerarquías disciplinarias. Otro punto importante es que en Europa el enfoque es más de arte, ciencia y tecnología, mientras que en Panamá prima más el cruce de arte y naturaleza conceptualmente. En la post pandemia ha habido más atención a lo que hacemos con Estudio Nuboso porque estamos viviendo la emergencia y se ha demostrado la importancia de trabajar intersectorialmente para llegar al área de políticas públicas. Poco a poco veo que la transdisciplina se está nivelando debido a las contingencias.

En Chile recientemente también ha habido un cambio de enfoque más transdisciplinario en las posibilidades ofrecidas por fondos estatales albergados en instituciones científicas. En ese sentido, también ha habido un cambio de enfoque más transdisciplinario en las posibilidades ofrecidas por fondos estatales albergados en instituciones científicas. En ese sentido, ¿qué adaptaciones has observado desde el arte a partir de tus creaciones y proyectos colectivos?

He visto diversas obras que abordan ese tema. Pensar en conservar un ecosistema como era antes es una actitud conservadora que no va con la realidad del cambio constante, además, por otro lado, hablar de “conservar” tradiciones indígenas que son culturas vivas es complejo, por poner otro ejemplo. Vamos evolucionando y cambiando con el ecosistema. Así, trato de enfocarme en que la adaptación es absolutamente necesaria, y busco observar y estudiar los cambios más que alarmar. Hay un peligro en ver de manera lineal el mundo, un tema que es tratado en el libro Arts of Living on a Damaged Planet (El arte de vivir en un planeta dañado), el cual remite al arte que surge en contextos de emergencia o contaminación. Hay que visibilizar maneras de aceptar el cambio y ver qué se puede generar, siendo el arte un camino fundamental para ello.

¿Cómo se ubica la metodología SUELO en este panorama de adaptación y no linealidad en pos de la aceptación de los cambios?

Lo que SUELO busca es enfocarse en un lugar y sus particularidades. Al enfocarse en esto, la historia de los dramas humanos presentes, o más atrás de su existencia, entran en un movimiento que dialoga con las transformaciones de las placas tectónicas, lo que nos permite imaginar. Estas exploraciones nos permiten concebir que los territorios nacionales, como invenciones humanas, tal vez vienen de otra parte del planeta o del universo. SUELO remarca las características del ecosistema en particular que abordamos en cada instancia, esto implica mirar hacia atrás arqueológicamente y así, a través del arte y la generación de nuevas narrativas se puede aprender de prácticas para co-crear un futuro. En SUELO es posible observar que el pasado es una continuidad constituida por procesos que se iniciaron y permanecen en movimiento. La metodología busca entretejer esas historias desde espacios más holísticos que implican una interacción de entes con información; se pueden hilar esas experiencias y expandir horizontes a otras realidades y percepciones del mundo, no sólo en círculos de personas que piensan similar. Al observar dinámicas de otros seres entramos en nuevas temporalidades, esto genera empatía, pues entendemos que no todo el mundo viene de la misma situación y ese ejercicio es generativo porque permite tener una mayor apertura sobre lo que se puede hacer a futuro.

En tu trabajo hay una preocupación por facilitar la conexión y los vínculos de los habitantes con el entorno, ¿cómo concibes la agencia de esos vínculos, de la conexión que se da como consecuencia de la interacción?

Es difícil atribuir una causalidad, pero en las meditaciones, por ejemplo, veo una forma de comunicarme con una persona o colectivo al mismo tiempo en un espacio determinado. A partir de una conexión interna es posible conectarse genuinamente con el entorno. Esto se da sobre todo si se trata de lugares agradables, hermosos o rodeados de naturaleza, se facilita la relajación, las personas se abren más que en espacios estériles. Como artista, a menudo busco crear momentos de transformación con otros, como experiencias colectivas; abrir una ventana para auto percibirnos y percibir el espacio de forma diferente. Es mi deseo, apoyar a las personas a conectarse consigo mismas, con sus comunidades y con su entorno. Mi obra Ocaso es un buen ejemplo, en el que uso la rutina de dormir a niños aplicada a seres vivos de todas las edades – y en este caso, las narrativas ayudan a recontextualizar(nos en) el lugar y los arrullos para la humanidad, nos relajan.

Sobre el efecto de estas conexiones, te diría que estoy empezando a integrar la práctica artística de manera más consciente con la facilitación. Hasta el momento, han sido espacios creativos diferentes, pero intuyo que vienen de la misma intención de crear un espacio y tiempo para reflexionar y conectarse. Los efectos van desde la relajación que se construye desde diversas vías, espacios que permiten que artistas y científicos suelten sus roles, sombreros y jerarquías para conectarse como seres humanos con un interés común de bienestar y despertar para todos.

Para finalizar, me gustaría que profundizaras en la idea de cómo el arte equilibra y al mismo tiempo, genera disrupciones jerárquicas entre disciplinas ¿cómo se complementa esta intención con el proyecto educativo que desarrollas en este momento?

El arte es un espacio flexible donde puedes jugar con diversas maneras de expresión e investigación. Otras disciplinas no siempre tienen esa libertad, especialmente la ciencia tiene sus limitaciones. El arte, colaborando con otras disciplinas, da un espacio de libertad para ser, ver y cuestionar de otras maneras. Actualmente, estoy desarrollando un diplomado llamado “Cuencas sanas, comunidades fuertes” –al alero de la Fundación Marea Verde, en Panamá–, el cual ha sido un reto importante, ya que trabajamos con profesores de escuelas públicas de zonas urbanas con complejidades sociales diversas.

Ha habido un choque ideológico entre las intenciones y las parálisis burocráticas que habitan otros sistemas de creencias. El arte nos ha permitido explorar formas para lidiar con realidades problemáticas. En ese sentido, no sólo buscamos propiciar intercambio de disciplinas, sino que hablamos de caminos de vida de diferentes personas, situaciones sociales en las cuales hay que desarrollar grandes herramientas de empatía y escucha profunda, así como de humildad y flexibilidad.  Sólo adaptarnos a las necesidades permite cumplir un deseo en común. Este es un diplomado en curso que ha generado proyectos finales muy bonitos. Estamos trabajando con diez escuelas, algunas han hecho huertos medicinales con conocimientos indígenas, y se ha creado también una brigada ecológica para empoderar a estudiantes y padres de familia. Al mismo tiempo, se está creando conciencia sobre el manejo de desechos sólidos que es la misión principal de Marea Verde. Hemos trabajado con la metodología SUELO para generar vínculos con el ecosistema y que, a partir de esas conexiones, surja el deseo de limpiar y regenerar.

 

Ela Spalding: Artista-facilitadora que explora los ecotonos entre mundos de conocimiento, utilizando el arte como medio para practicar y transmitir nociones expandidas de ecología e interconexión. Su trabajo se centra en el sonido, el bienestar y los procesos de la naturaleza para invitar a la escucha y la resonancia tanto individual como colectiva. Es fundadora y directora de Estudio Nuboso, plataforma de arte y ecología con sede en Panamá, con la cual actualmente desarrolla una Guía de Campo para la Metodología SUELO. Actualmente, imparte un diplomado enfocado en el fortalecimiento de espacios comunitarios que busca transgredir las maneras de concebir y significar aquel espacio que nos sostiene.

Violeta Bustos

Entrevistada por Violeta Bustos: Directora de comunicaciones en Fundación Mar Adentro. Periodista, diplomada en Visualización de Datos y Magíster en Estéticas Americanas por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Cuenta con experiencia en diversos ámbitos de las comunicaciones: creación y fundación de medios escritos, docencia, investigación y elaboración de contenido para múltiples formatos. Se ha especializado en estrategias digitales, gestión cultural y académica.