Hypereikon: La creación digital es una extensión de naturaleza

Imágenes y sonidos de la naturaleza, esculturas 3D y diseños microscópicos conviven en la obra de Hypereikon (Constanza Lobos y Sebastián Rojas), que se concibe desde la deconstrucción de elementos naturales con herramientas de IA. En esta entrevista reflexionamos sobre cómo expandir las hibridaciones entre humanos y ecosistemas y abordamos conceptos como la “imaginación artificial”.  

Las proyecciones audiovisuales y sonoras de Hypereikon convocan imaginarios y texturas presentes en la naturaleza, configuraciones utópicas que expanden las maneras de concebir las flores, las plantas, los animales y las diversas especies que nutren y conforman la biodiversidad del planeta. Este colectivo ha descrito sus procesos creativos como expresiones de arte generativo, en apelación “al surgimiento de materialidades entre el vacío y el voltaje”, manifestaciones que dialogan con una era que ha sido bautizada como tecnoceno, en alusión al desarrollo de tecnologías de alta complejidad y la transformación irreversible del ambiente por obra de la acción humana creadora y catalizadora.

Los intereses comunes de Constanza Lobos y Sebastián Rojas en torno a la música experimental, el trabajo con imágenes, sonido y video a través de herramientas digitales, así como la etnobotánica, inspiraron su colaboración conjunta que hoy se traduce en un proyecto que combina técnicas de Inteligencia Artificial y el procesamiento de imágenes. El colectivo debe su nombre a la Hypericum perforatum o hierba de San Juan, cuya etimología remite a “por encima de todo lo imaginable”. Recientemente, el dúo se hizo presente en nuestro programa Poligonal Nº4 Nuevas narrativas para la regeneración con creaciones que indagaron en la aleatoriedad de los algoritmos para traducir sensibilidades y percepciones del entorno como resultado de un encargo realizado por un nuevo proyecto editorial: Superreinos.

Fundación Mar Adentro: En su web comparten una suerte de manifiesto donde señalan que buscan habitar Internet como parte de la post naturaleza, ¿cómo se vincula esta noción con su labor creativa y con la capacidad de interrogar el presente para pensar futuros alternativos?

Sebastián Rojas (SR): Habitar el mundo digital es parte fundamental de nuestra experiencia de vida. Desde la infancia hemos habitado y soñado con este espacio. El entorno que creamos y compartimos a través del computador es tan auténtico como la vida real fuera de la pantalla. Hoy se habla del Metaverso como algo novedoso, pero Facebook e Instagram, por ejemplo, ya conforman cierta lógica de vida digital.

Constanza Lobos (CL):  La formación de vínculos afectivos también se origina en Internet. Como artistas debemos tener en cuenta esa sensibilidad, ya que no podemos separarnos de ella, considerando que nuestro mundo se configura en gran medida desde este espacio. Habitar Internet es asumir una cotidianidad, más que ingresar a algo realmente nuevo. Para nosotres no existe un binomio antagónico que separe la tecnología de la naturaleza. Como individuos que habitan en estos espacios consideramos que son una extensión de la naturaleza y una oportunidad de revisionar lo que tenemos alrededor.

Nuestras creaciones nacen desde una necesidad de reimaginar posibilidades en nuestro entorno, considerando especialmente el contexto latinoamericano y regional, donde nos enfrentamos al cambio climático. Observamos una naturaleza súper estimulante, pero también marcada por fuertes contrastes, donde es común ver un bosque nativo situado junto a una forestal. Entonces, no solo pensamos desde lugares prístinos, sino en la naturaleza plástica que coexiste en áreas urbanas. Por ejemplo, en Valdivia, hay humedales de gran importancia para la biodiversidad en medio de la ciudad, los que han sido rellenados o convertidos en basurales.

Lo que nosotres creamos son imaginarios utópicos como una forma de abrir las puertas a la reflexión y a la reimaginación de lo que estamos observando, son imágenes que cuestionan y que están abiertas a la interpretación.

El imaginario de sus obras se sitúa en un espacio híbrido entre lo sensorial, lo digital y lo orgánico ¿Qué metáforas y representaciones conviven en estos formatos y cómo se traducen en la relación humano- naturaleza-más que humanos?

SR: Nuestro proceso creativo no se limita a la descripción de imágenes, como generalmente se hace. En cambio, vamos mezclando distintos conceptos de imágenes y las procesamos a través de la Inteligencia Artificial en una suerte de licuadora que genera nuevos imaginarios. Por ejemplo, combinamos fotos de la naturaleza, playas, bosques, con diseños 3D o esculturas, así como con mundos microscópicos de distintas escalas.

CL: Nos interesa explorar la relación entre lo micro y lo macro, ya que en la naturaleza hay situaciones orgánicas que comparten similitudes en cuanto a forma, movimiento y plasticidad, de una manera que nos recuerda la experiencia humana. Esto nos lleva a pensar en las distintas escalas que habitan en la naturaleza, sus temporalidades y dinámicas, y a reflexionar sobre si los seres humanes estamos dentro o fuera de estos ecosistemas. Explorar cómo otros seres habitan en el mundo es una forma de ampliar la percepción.

Así mismo, está en nuestro inconsciente trabajar la imagen de la misma forma que el sonido (que siempre es una fuente de incógnitas abierta a la interpretación) y desde ahí intentamos hacer un tipo de paisaje, un ecosistema. Nos imaginamos el sonido de los bichos o de sus procesos de metamorfosis y todo aquello que no está a nuestra vista, que nos permita pensar futuros, pasados y el presente.

Recientemente, como parte de Poligonal, colaboraron con el desarrollo visual para la revista de ciencia y ficción Superreinos ¿Qué potencial transdisciplinario existe en el diálogo del arte generativo con la literatura?

SR: Nuestra colaboración con la revista fue super interesante. Generalmente, nuestro proceso creativo se inicia con la exploración seguida de la creación de una narrativa poética y finalmente, creamos sentido. Sin embargo, en este caso el proceso fue a la inversa. Se nos proporcionó mucho sentido, textos e ideas bien desarrolladas. A partir de eso, comenzamos a entrecruzar conceptos, problematizar y generar imágenes en común.

CL: Fue una especie de digestión de imágenes inmensas. Utilizamos diversas técnicas para abordar los textos, centrándonos en los conceptos principales. En el caso de textos, como la poesía que tiene sublecturas, nos resultó muy interesante intentar representar estas ideas y hacer que fueran sensoriales a través de la visualización. La lectura ya establece un imaginario, entonces nuestro desafío fue a partir de una interpretación, visualización, afinarla con la técnica y llegar a un equilibrio.

En este encuentro se abordó la oscuridad como eje creativo con potenciales de fertilidad, ¿cómo transcurre su acercamiento hacia el lenguaje de lo oscuro y cómo vivieron la experiencia de Poligonal?

SR: El planteamiento de la oscuridad nos cayó como anillo al dedo, ya que el arte generativo nace desde el vacío, la oscuridad y la nada, para materializar imaginaciones. La oscuridad es un espacio lleno de posibilidades y donde comienzan cosas. En ese sentido, vemos la oscuridad como un campo de posibilidades.

CL: Abordamos la oscuridad como un proceso fértil, donde surgen cosas, un espacio en constante movimiento, que no es perceptible de inmediato. Nos desafía a afinar nuestra percepción para ver qué pasa allí. La oscuridad es un tema que se entrelaza con el proceso generativo y el código, que también se percibe como oscuro, en el sentido que carece una visualización. Nos lleva a cuestionar lo que percibimos con nuestros ojos en la vida cotidiana, lo que asumimos como verdad, cuando en realidad es una percepción humana y subjetiva. La oscuridad nos impulsa a cuestionar y a mezclar ideas que van más allá de la experiencia humana.

 

 

Hypereikon: Dúo de creación experimental integrado por María Constanza Lobos y Sebastián Rojas. Es un cuerpo de afectos que a través de la experimentación investiga el arte generativo, creando espacios oníricos e invocando a través del sonido y la visualidad significantes que transitan la idea del devenir digital y habitar internet como parte de la post-naturaleza que habitamos.En los últimos años han realizado una extensa investigación basada en la práctica con técnicas de AI con el objetivo de explorar diferentes imaginarios visuales-técnicos, involucrándose en una práctica sensible que opera como una prótesis imaginaria, en una retroalimentación donde se relacionan con las técnicas, afectándose mutuamente. Pensamientos texto-algoritmo-imagen en un constante vaivén de síntesis y resíntesis visual.

 

Rocío Olmos de Aguilera

Rocío Olmos de Aguilera, coordinadora de comunicaciones de Fundación Mar Adentro,  periodista licenciada en Comunicación Social de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso, con especialización en arte y cultura. Diplomada en Herramientas para la Gestión de las Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile.