El proceso artístico como un juego

Cristóbal León, artista y cineasta


Entrevista a Cristóbal León, artista y cineasta.
Codirector, junto a Joaquín Cociña, de la premiada película “La casa lobo”, en esta entrevista Cristóbal habla sobre el rol del arte en la emergencia climática, el pronto estreno en el Festival Internacional de Cine de Venecia de su cortometraje “Los huesos”, el juego como centro de la creación, los proyectos que se encuentra realizando y el curioso episodio que une los orígenes del stop-motion al mundo natural.

Fundación Mar Adentro: Hace unas semanas realizamos el estreno online de “Extrañas criaturas”, cortometraje de Cristina Sitja Rubio y tuyo que consiguió una recepción muy cariñosa del público. ¿Cómo se desarrolló este trabajo audiovisual y cuáles fueron sus principales desafíos?
Cristóbal León: Para mí, el principal desafío fue hacer algo que fuera disfrutable y entendible para un niño. No estoy para nada acostumbrado a pensar en un espectador que sea tan distinto a mí mismo. Intentamos hacer esto sin comprometer nuestro propio goce del proceso artístico. Espero que lo hayamos logrado. Ahora que lo pienso, el proceso tuvo algo bastante infantil en sí. Durante el rodaje estábamos como niños en cuatro patas jugando con osos y conejos de papel en el jardín de mis padres o en parques y plazas de Berlín. Luego vino la parte de colorear todas la imágenes a mano usando lápices de colores y destacadores. Montamos nuestro propio jardín infantil para nosotros mismos.

¿Cómo nacen en general tus procesos creativos?
Me encantaría tener una metodología constante, pero me temo que siempre abordo los proyectos de maneras distintas. Envidio a los artistas que encuentran una metodología que les gusta y la repiten para siempre. Mis colaboradores y yo elegimos por alguna razón complicarnos la vida y experimentar cada vez con nuevas formas de hacer. Una cosa que sí intento mantener es un énfasis en el proceso por sobre el resultado final. Hay que disfrutar el camino. No me gusta convertirme en un esclavo de las decisiones previamente tomadas. Esto significa mantener el proceso abierto y defender la absoluta libertad creativa desde comienzo a fin. Es más divertido que la obra no sea algo que estuvo en mi mente antes de existir.

Precisamente con Cristina realizas ahora otro cortometraje, “No soy tuyo”. ¿En qué etapa están? ¿Puedes contarnos un poco de qué se trata?
Hace un par de años una amiga recogió un pajarito bebé moribundo en la calle y lo llevó a su departamento para cuidarlo. El pájaro estaba super maltrecho pero mi amiga logró salvarlo y según ella le enseñó a volar. Lo raro es que cuando pudo volar el pájaro se fue por la ventana pero en la noche volvió al departamento. Así estuvo varias semanas yendo y viniendo, y la vida de mi amiga giraba en torno al pájaro. Hasta que un día, como era de esperar, no volvió y mi amiga estaba terriblemente triste. Justo Cristina me había comentado que buscaba algún cuento para ilustrar, así que se me ocurrió tomar los elementos principales de la historia y transformarlo en cuento. No recuerdo si fue idea mía o de Cristina poner de protagonista al Cuchuplum, que es para Cristina lo que Mickey Mouse es para Disney, o sea, el personaje central de su universo. En resumen, Cristina ilustró el cuento que yo escribí y ahora lo está transformando en un bello y extraño corto de animación. La animación está casi terminada, faltan solo detalles para que entre a una fase de posproducción, diseño de sonido y musicalización, que nuevamente estará a cargo de Diego Lorenzini.

Tanto “Extrañas criaturas” como “No soy tuyo” tocan temas relacionados al medioambiente. ¿Cuál piensas que debería ser el rol del arte en relación a la emergencia ambiental que vivimos?
Yo pienso que el arte digiere la realidad y devuelve una visión distorsionada. Al menos el arte que me gusta a mí es como un sueño, que transforma la realidad, la anticipa, la resignifica, la ordena o la convierte en pesadilla. Creo que la emergencia es radical, que los cambios de paradigma deben ser radicales y que el arte de forma espontánea va hablar de esto en sus formas raras.

Hoy miércoles 1 comienza el Festival Internacional de Cine de Venecia, en que con Joaquín Cociña estrenarán su cortometraje “Los huesos”. ¿Qué nos puedes adelantar?
Los Huesos” es un corto que nació en el calor del estallido social. Lo imaginamos como una película-ritual hecha a comienzos del siglo XX con el fin de liberar a Chile del orden feudal. Nos inspiramos mucho en las películas animadas de Ladislas Starevich, quien se podría decir que es el padre del stop-motion. Starevich contaba que comenzó a hacer películas animadas porque, mientras trabajaba de director de un museo de historia natural, se propuso filmar la vida de las cucarachas, pero éstas o huían o se morían al ser expuestas a los potentes focos de iluminación de la época. Entonces él tomó los cadáveres de las cucarachas, les reemplazó las patitas por alambres y las animó cuadro a cuadro. Es un bello mito de origen de la técnica y que define una dimensión de magia negra para el stop-motion. En el caso de “Los Huesos”, los cadáveres de cucaracha son reemplazados por creaciones escultóricas que asimilan cadáveres humanos. Estamos muy felices con el corto.

Respecto a tu colaboración creativa con Joaquín, que ya lleva 14 años, ¿ha habido una evolución en el modo en el que trabajan? ¿Qué piensas que ha cambiado?
Sin duda ha habido una evolución. Yo diría que cada vez hay más confianza en el trabajo del otro. Dicho muy en corto, creo que cada vez somos menos controladores del trabajo del otro. Ha sido algo natural y gradual y que tiene que ver con entender el proceso artístico como un juego. Si estamos de acuerdo con las reglas del juego, podemos cada uno avanzar libremente sin estar consultando con el otro cada pequeña decisión. Eso respecto a la colaboración. Respecto al trabajo en sí, intentamos mantener el mismo espíritu de juego y experimentación que al comienzo. Intentamos ponernos en aprietos y pasarlo bien en el proceso. Ahora con un poco más de recursos y con mucho menos tiempo.

__

Cristóbal León
Artista visual, cineasta, animador y diseñador. Estudió Diseño y Arte en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Posteriormente realizó estudios de arte en UDK-Berlín y fue participante de la residencia/postgrado De Ateliers en Amsterdam. Gran parte de su trabajo artístico y cinematográfico lo ha realizado junto a Joaquín Cociña, con quien conforma la dupla León & Cociña. En 2018 estrenaron su primer largometraje, la película animada “La Casa Lobo”.