El cuerpo como potencia colectiva para conservar los humedales

¿Es posible dialogar con un humedal? Fue una de las preguntas que surgió cuando dos investigadoras se unieron para pensar en la capacidad colaborativa de diversos actores a la hora de transformar los sistemas socioecológicos, específicamente los humedales de Valdivia. Por medio de un laboratorio de transformación (T-Lab) que contempla observación científica, danza, talleres, facilitación, entrevistas y análisis etnográfico, Marcela Márquez, quien realiza un postdoctorado en el Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral junto a Hannah Ennis, estudiante de Justicia Ambiental y Danza en Middlebury College, se embarcaron en una innovadora exploración transdisciplinaria. Marcela se encontraba desarrollando el proyecto Fondecyt “Procesos de colaboración y acción colectiva en humedales urbanos: la ciudad de Valdivia como escenario de transformación socioecológica”, cuando conoció a Hannah, quien visitaba la ciudad para investigar sobre restauración comunitaria de humedales. La sinergia fue inmediata y juntas se propusieron colaborar:

Marcela Márquez y Hannah Ennis.

Fundación Mar Adentro: En Valdivia se han vivido importantes conflictos socioambientales en torno a los humedales, ¿cómo describirían la realidad actual de actores clave en el territorio que han investigado? 

Marcela Márquez (MM): Valdivia es una ciudad humedal, asentada sobre estos ecosistemas, cuna de un movimiento social importante producto de múltiples contingencias, como por ejemplo, la muerte de cisnes por contaminación de Celulosa Arauco durante el año 2004. Esto marcó un hito en la lucha por el medioambiente, de manera que existen muchas iniciativas de activismo ambiental y por lo tanto, actores o agentes que buscan conservar los humedales. Al mismo tiempo, esto ocurre en un escenario de conservación de la naturaleza versus desarrollo inmobiliario. Sin embargo, aún continuar generando  conciencia ambiental.

Hannah Ennis (HE): Cuando llegué a Chile me sentí cautivada con la gran presencia de humedales urbanos en Valdivia. Cada persona en Valdivia tiene su propia relación con los humedales. Sólo por vivir conectados a esas aguas existe una relación de agencia (1). En ese sentido, podríamos pensar en actores clave como personas que trabajan en conservación, gestores ambientales, vecinos y muchos más, pero diría que la agencia es algo transversal que atraviesa a todos esos actores.

MM: Además se han creado  comités ecológicos que agrupan a los vecinos, es decir, también hay una noción de colectividad en la conservación de humedales.

Crédito imagen: Marcela Bruna y Anna Da Sacco

¿Cómo han observado la capacidad de transformación en el marco en su proyecto Transformation Lab (laboratorio de transformación, T-Lab)(2)? 

HE: La danza es una manera de ser más conscientes sobre la agencia que impacta a los demás cuerpos. T-Lab trata de agencia colectiva –grupos organizados que colectivamente buscan proteger el medio ambiente–  y eso es algo radical. A veces una comunidad no tiene acceso al poder entonces la agencia colectiva puede constituirse como un mecanismo para fortalecer el poder y la influencia de éstos en la medida que cada persona tiene su propia experticia y entendimiento. Esto se ve representado en las dinámicas colectivas de movimiento.

MM: Es interesante ver cómo diversas especies tienen agencia, no solo los humanos, sino que los humedales o los cisnes que habitan en ellos. El trabajo de la investigadores chilenos como Claudia Sepúlveda o Gustavo Blanco sobre posthumanismo y conflictos ambientales ha sido novedoso en este sentido, desafiando el hecho de que solo los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar las cosas, ya que otros seres también influyen en nosotros y hay múltiples interacciones y retroalimentaciones entre diversos seres.

¿Existe una intención metafórica para proyectar agencia dentro y fuera de nosotros mismos?

MM: Sí, y también movimientos que representen el humedal o cómo uno se siente con el humedal, para encarnar el ecosistema de modo personal, es decir, cómo impacta a cada uno. Otra de las exploraciones que desarrollamos en este Laboratorio de Transformación fue una caminata por un sendero en que una persona le mostraba a otra el recorrido que solía hacer diariamente y esto tenía la intención de conectar con la idea de que aquello que está afuera está también dentro tuyo.

En los espacios de retroalimentación que ustedes facilitan, seguramente convergen múltiples historias, contextos sociales y etarios ¿Qué desafíos han encontrado en estas interacciones?

MM: Al facilitar, lo que se realiza finalmente es generar o sostener un espacio, y esto debe estar claro al principio y final de la sesión. Es necesario explicar reglas del juego cuando hay gente de distintos contextos. Por ejemplo, Hannah pregunta al inicio de una sesión ‘¿qué es la danza?’ y luego, pide que todos se olviden de su respuesta. Entonces, lo principal es invitar a los participantes a romper prejuicios y a liberarse. En el caso de talleres incorporando distintas generaciones, vemos que los niños tienen menos prejuicio al moverse que  los adultos y jóvenes. En ese caso, tratamos de que la corporalidad vaya in crescendo. Estamos acostumbrados a reunirnos y a hablar, pero no a movernos. En este proceso desarrollamos también un taller con arpilleristas del humedal Angachilla y para ellas fue revelador moverse y conectar con su cuerpo.

HE: La facilitación es el arte de la improvisación. Se va  aprendiendo en cada taller o experiencia a sostener un espacio que integre a todos los participantes. Como facilitadores vamos entendiendo eso proceso colectivo, resumiendo  eso e intentando activar movimientos poco a poco para generar espacios cómodos y seguros. Buscamos equilibrios donde el acto de agencia surja  naturalmente de los participantes.

Crédito imagen: Marcela Bruna y Anna Da Sacco

El proyecto Fondecyt liderado por ti, Marcela, fue presentado en la nueva línea de transdisciplina de ANID, concepto que puede ser algo abstracto en términos de cómo se produce efectivamente ¿Cómo trabajan estas expectativas en el proyecto?

MM: En general, la inter y transdisciplina buscan resolver problemas concretos, como por ejemplo, problemas socioambientales. No es fácil porque se requiere intersección de conocimientos y generar un entendimiento nuevo y más comprensivo al que no se puede llegar sólo desde el agente que hace danza o aquel que solo se dedica a la conservación de la naturaleza. Para abordar los aspectos socioecológicos es necesario resetearse de modo que la mente quede fresca y creativa y los límites disciplinarios se borren o se pongan entre paréntesis. Por eso esta exploración a través del movimiento ha sido muy interesante para cultivar la creatividad y traspasar los límites disciplinarios tan arraigados en nosotros.

HH: Siento que el hecho de que la gente se presente directamente relacionada con su profesión limita la conciencia respecto de qué y quiénes somos. Somos tanto más que las disciplinas a las que nos dedicamos y a veces podemos perdemos. Con el baile y el movimiento vemos que expertos en determinados temas necesitan suspender esa parte más cerrada de aquello que los define. Para a llegar implementar la transdisciplina es necesario plantearse humildes un momento donde los expertos en diversos temas estén dispuestos a escuchar y atender algo que no saben, salir de la zona de confort y expandir el propio campo. Escuchar con el cuerpo es importante porque se percibe a otro cuerpo que entrega una reflexión crítica, otro ser que da a conocer una investigación o conocimiento.

Sería como poner en movimiento los límites que nos dan certeza de quiénes somos…

Esto dialoga con los llamados “giros” que se dan en las ciencias sociales y humanidades, tales como el giro afectivo, el giro vegetal y por qué no, el giro humedal…¿En qué etapa está el proyecto actualmente?

MM: La literatura que he leído sobre transición socioecológica habla de la necesidad que tienen los investigadores de dejar de sentirse sólo investigadores y tomar un rol más activo, además de observar. El proyecto Fondecyt va en paralelo con el de Hannah, aunque su proyecto ya concluyó, abrió puertas para ambas investigaciones. De hecho, queremos publicar un libro que resuma  los talleres de movimiento. Estamos en el tercer y último año de implementación de los T-Lab. La idea ha sido sembrar una semilla de transformación y pensar creativamente cómo podemos abordar la crisis socioecológica.

HH: Mi indagación duró cinco meses, tiempo en que me acoplé al proyecto de Marcela para echar raíces y capacitar otros facilitadores que siguen trabajando en este proyecto. Yo volví a hacer mi tesis en Vermont, Estados Unidos. (3).

MM: En la etapa de capacitar otros facilitadores se trabajó con tres bailarines y tres socioecólogos o científicos interesados en la dimensión humana y más que humana de la conservación de la naturaleza, quienes quedaron capacitados en esta integración de disciplinas, lo que implica contar con capital humano que sabe cómo generar estos espacios de movimiento y transformación. Me llamó la atención que cuando trabajamos con ellos en talleres mixtos –un bailarín y un científico– descubrieron que sus ritmos de movimiento son diferentes; los bailarines entraron en un tiempo más lento y los científicos en una dinámica más rápida.

HH: Entrenar a los entrenadores (facilitadores) fue muy  importante  Esta idea proviene del vocabulario de la danza que incorpora la integración de disciplinas, el arte de improvisar y el respeto mutuo. Esto se basa en que cada persona llega con conciencia de su propio valor.

Hannah Ennis es una estudiante de Justicia Ambiental y Danza en Middlebury College en Vermont, EE. UU. Su trabajo de tesis está basado en narrativas de la resiliencia humana y la restauración comunitaria, utilizando humedales como un sitio crítico para entender las respuestas al cambio climático antropogénico. Sus estudios sobre los movimientos climáticos de la Tierra y los movimientos por la justicia social van acompañados de su propio movimiento y se la puede encontrar con frecuencia en el estudio de danza de su campus. Hannah trata de honrar el cuerpo como lugar de entendimiento profundo y busca vivir en espacios creativos y liminales.

Marcela Márquez García es Bióloga con mención en Medio Ambiente y Magíster en Ecología de la Universidad de Chile, y Doctora en Ecología Interdisciplinaria de la Universidad de Florida (EE.UU.) Actualmente es investigadora postdoctoral del Centro de Humedales Río Cruces (CEHUM), Universidad Austral de Chile. Realiza trabajo científico y práctico en el área de las dimensiones humanas de la conservación biológica. Está interesada en la educación y comunicación para la conservación, facilitación de procesos participativos, colaboración y acción colectiva para la transformación de sistemas socioecológicos. En el último tiempo ha estado colaborando con el Ministerio de Medio Ambiente y la Ilustre Municipalidad de Valdivia para la implementación de la Ley N° 21.202, de protección de humedales urbanos. Recientemente, se adjudicó un nuevo proyecto FONDECYT Regular en el grupo de Inter y Transcidisciplina –como co-investigadora junto a Gustavo Blanco como investigador responsable– para trabajar temas de post-humanismo, incorporando la noción de los T-Labs, titulado «Los pluriversos de la conservación: explorando modos de coexistencia y cuidados más-que-humanos en el sur-austral de Chile«.

 

Referencias:

(1) El sentido de agencia “remite a una de las cualidades más importantes del ser humano: la capacidad de actuar intencionalmente y por lo tanto, de lograr propósitos o metas guiados por la razón”.

(2) Un laboratorio de transformación (T-Lab) es “un proceso participativo y transdisciplinario, que crea un espacio que protege y cultiva la creatividad, innovación, y experimentación entre individuos para revelar caminos novedosos hacia la sostenibilidad. Su objetivo es promover la reflexión sobre el rol de las y los participantes en el sistema socioecológico e identificar las prácticas que necesitan ser abordadas para la acción colectiva”, según señala el proyecto de investigación liderado por Marcela Márquez.

(3) Amanda Salin Moreno; Valentina Gallardo; Roberto Borquez; Nahomi Manríquez; Rocío Rodríguez y Jorge Proschle.

Violeta Bustos Vaccia

Entrevista por: Violeta Bustos Vaccia, directora de comunicaciones en Fundación Mar Adentro. Periodista, diplomada en Visualización de Datos y Magíster en Estéticas Americanas por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investigadora y docente en el ámbito de comunicación digital y creadora de contenido sobre temáticas vinculadas a arte, ciencias sociales, cultura y medioambiente.