Actuar como aguas fluidas

 

Fundación Mar Adentro: El agua ha sido un tema central dentro de tus últimas obras, como en Ko ta Mapungey ka (agua también es territorio) donde aparece el Guñelve como símbolo de resistencia, frente a una tierra “que no se seca sola, otros la secan”. Más allá de la lógica colonialista y patriarcal que se observa en el manejo del agua: ¿Qué mensaje conlleva este elemento vital en tus obras?
Sebastián Calfuqueo: Para mí las aguas representan todo, principalmente la relación con la vida. Las aguas habitan en todos los cuerpos que existen en este planeta, es la base que compone cada ser que es considerado “viviente”. Asimismo, las aguas no responden a las lógicas binarias, no son ni femeninas, ni masculinas. Esa potencia de fluidez me parece tan necesaria de replicar en muchos comportamientos humanos, actuar más como las aguas fluidas. Además, vivimos en un país donde las aguas son consideradas bienes transables en el mercado desde la dictadura, con un código de aguas (1981) que ha generado graves problemas hídricos, y que afectan tanto a humanos como a otros seres que habitan con nosotres. Esa forma de relación con las aguas de una manera extractiva es la que urge cambiar, debemos dialogar de otras formas afectivas, pues nos habitan y dependemos de ellas, somos aguas.

¿Desarrollas alguna metodología en particular para comenzar tus trabajos performáticos?
Para mí los lugares son importantes, si decido hacer un video performance es por una decisión que se relaciona directamente con habitar o relacionarse con un espacio determinado. Para mí las performance solo pueden ser grabadas en un determinado espacio o tiempo que no puede volver a replicarse o repetirse. Cuando decido hacer una performance con público es otra la relación, donde lo visual pierde protagonismo y entran otros sentidos en escena: el olfato, el sonido, la corporalidad misma. Pero siempre que decido hacer performance es debido a una relación con el espacio que trabajo, con la vida, con el transitar por lugares que dialogan o se vinculan a mi cuerpo, a su historia o memoria.

¿Cuál es la importancia de la transdisciplina en tus trabajos artísticos?
Mi formación fue en una escuela de “especialidades”, donde uno terminaba sus estudios con un título que decía grabador, pintor, escultor, etc. En la escuela me di cuenta que no quería dedicarme particularmente a algo, sino experimentar de acuerdo a lo que yo sentía que debía hacer. Por esta razón, yo misme me considero un artista de proyectos y no de técnica, donde la idea o “tema” es el punto de partida del proyecto y donde la técnica es un medio para llegar a ella.

¿Cómo abordaste la relación entre naturaleza y cuerpo en tus investigaciones en Bosque Pehuén.
Fue una experiencia hermosa y sobrecogedora, anteriormente me he vinculado con bosques y espacios con aguas en el Ngulumapu, pero nunca antes a la escala que existe en Bosque Pehuén. Creo que ese es el punto más importante de este proceso, sentirse pequeño ante la inmensidad de esta naturaleza desbordada. Hay árboles que habitan ese territorio hace muchos años, y que hacen percibir el tiempo y el cuerpo de otra forma. Mi fascinación fue con la cascada el Salto de la mariposa. Mi primer encuentro con ese espacio fue alucinante, ver caer tanta agua, con tanta fuerza e intensidad, fue impactante. Sentir la bruma de ese espacio, ver el verde que vive en relación con las aguas. Un privilegio que pocas personas tenemos de poder visitar más de una vez.

Has manifestado que te interesa incluir la pedagogía como una herramienta que establezca un diálogo con los espectadores y tu obra ¿Cómo ves el arte contemporáneo en general en este sentido?
Creo que el arte contemporáneo es un espacio libre que nos permite hacer redes o conexiones con otres. El arte es un espacio de experimentación y aprendizaje de la vida, donde los artistas entregamos símbolos, ideas o imágenes para que otros repliquen o expandan esa conversación o viceversa, donde la audiencia tiene un rol protagónico. El arte contemporáneo nos permite pensar el mundo que habitamos, con todas sus capas y problemáticas, reflexionando sobre otras posibles realidades o futuros, permitiendo problematizar lo que nos acontece.

¿Cuál es el rol del arte frente a la emergencia climática?
Estamos en un punto clave de evitar la destrucción de la especie humana, nuestra acción frente al planeta ha sido tan irresponsable que urge hablar de estos temas en todo espacio cotidiano o formal. Necesitamos un giro eco-céntrico, donde el humano no sea el centro del mundo y donde la defensa a las otras formas de vida que habitan este planeta sea la forma ética de relación. El arte en este sentido nos permite divulgar y profundizar estas reflexiones, develar problemas o denunciar injusticias hacia la tierra.

¿Cómo se expresa el racismo sistémico en el paisaje de nuestro país?
Chile es un país con muchas heridas abiertas, partiendo desde el proceso de invasión colonial hasta la conformación del estado de Chile, que yo diría que a mi juicio fue el proceso más violento de despojo que ha ocurrido contra los diversos pueblos que habitaban este territorio antes de ser nombrado Chile. El paisaje es un claro ejemplo de ello, la industria forestal desde la dictadura, subvencionada estatalmente, ha contribuido a la destrucción de toda la diversidad de especies nativas en los diversos territorios, tanto en el norte como en el sur. Eso ha impactado en grandes terrenos devastados por el monocultivo, donde no crece nada, se ha plantado pobreza podríamos decir. Hoy muchas personas no conocen qué es un bosque, no tienen el privilegio de poder habitarlo. Eso es sumamente violento, considerando el país lleno de biodiversidad que habitamos, hay quienes han impedido que otros gocen de contemplar o vincularse con la naturaleza.

 

Seba Calfuqueo

Sebastián Calfuqueo. Artista visual y magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile. De origen Mapuche, su obra recurre a su herencia cultural para proponer una reflexión crítica sobre el estatus social, cultural y político del sujeto Mapuche al interior de la sociedad chilena y latinoamericana. Su trabajo incluye instalaciones, cerámica, performance y videos, con el objetivo de explorar los estereotipos que se producen en el cruce entre modos de pensamiento indígenas y occidentalizados, y también visibilizar problemáticas en torno al feminismo y disidencias sexuales. Ha exhibido en Galería Patricia Ready, Galería 80m2 Livia Benavides, Galería D21, Parque Cultural de Valparaíso y el MAC Santiago, entre otros lugares.