La séptima versión del festival dedicado al pensamiento y la cultura reunió a autores, pensadores y artistas en torno a temas variados, desde la biodiversidad, con una charla a cargo del destacado biólogo chileno Javier Simonetti, hasta la inmigración, con el antropólogo italiano Andrea Staid, y la revolución del Big Data, con el alemán Martin Hilbert.

Una performance de Cecilia Vicuña, la obra de teatro La desobediencia de Marte, con Francisco Reyes y Néstor Cantillana, y la presentación de la obra histórica de Luis Advis para Violeta Parra, Canto para una semilla, interpretada por Inti Illimani, Isabel Parra y Tamara Acosta, fueron algunos de los espectáculos que este año ampliaron la programación del festival dedicado al pensamiento y las artes.

Entre la variedad de intelectuales y autores que participaron se encuentran los arquitectos chilenos Alejandro Aravena y Smiljan Radic, el politólogo francés Gilles Kepel, el neurocientífico argentino Facundo Manes, los escritores chilenos Alberto Fuguet, Nona Fernández, Rafael Gumucio, Mike Wilson, Adriana Valdés y María José Ferrada –quien tuvo una interesante conversación sobre creatividad infantil–; el diseñador inglés David Trubridge y la autora camerunesa Leonora Miano, entre muchos otros.

Como es tradición de FMA, en esta versión invitamos a profesores provenientes de diferentes ciudades del sur de Chile a participar en el festival, dentro del programa Docente Activo, quienes además tuvieron una jornada de trabajo para reflexionar sobre su trabajo y establecer redes.

Una de las actividades a las que asistieron fue la conferencia sobre biodiversidad del biólogo Javier Simonetti, profesor de la Universidad de Chile. Con el título “Ojos que no ven, corazón que no siente”, el investigador cautivó a la audiencia al explicar la variedad de las 10 millones de especies de seres vivos que existen en el planeta, el número más alto desde que existe la vida, hace 3500 millones de años. Sin embargo, comúnmente no vemos que esta biodiversidad es un pilar fundamental para la existencia humana, junto a la salud, la economía y la justicia social. Advirtió, además, que los humanos enfrentamos una “extinción de la experiencia” al vivir sin contacto con la naturaleza, y que debemos intentar ver el mundo como una comunidad de seres a la que pertenecemos, y no como una serie de recursos a los que explotamos, pues esa visión hoy tiene a los humanos usando el 40% de la energía que existe para todas las formas de vida.