Voces de un mundo tejido: poética y sostenibilidad interior

Hanna Laura Kaljo - investigadora, curadora y escritora

Nuestros pies trazan un camino de raíces retorcidas y tierra adornada con agujas de pinos a lo largo del cuerpo helado de Suur-Kaksjärv, un lago envuelto por pinos. Observo el rostro radiante de un niño de cuatro meses que se sostiene contra el pecho de su madre mientras avanzan. Sus ojos están bien abiertos, dirigidos levemente hacia arriba, hacia las altas copas de los árboles que componen –en su percepción– un mundo puesto en movimiento por el caminar de su madre. A su edad, este mundo se está enfocando gradualmente. El marrón de la corteza del pino se agudiza y emergen las formas de los troncos y ondas de sonido entretejiendo reflujos e inundaciones humanas y no humanas, pero sin sentido. Luego, emite una voz propia, una voz entre voces.

“El ser humano viaja por la vida en un mundo investido de gestos”, escribe el poeta mapuche Elicura Chihuailaf, “poco a poco, con el crecimiento de la experiencia, encontrando las palabras de los demás, los colores, los aromas, las texturas, las impresiones que están dadas por estas cosas y por los misterios de nuestros sueños, dicho murmullo se transforma en un lenguaje”(Chihuailaf, 1992, citado por Cooke, 2013). En su opinión, las palabras son los gestos del mundo. El lenguaje, a su vez, surge de un compromiso con estos fenómenos no lingüísticos. Pienso en un niño pequeño para el que todavía no hay una distinción clara entre el susurro de las hojas y el susurro de su padre, ambos lo inician en un mundo gestual del que forma parte y en el que contribuirá. ¿Qué concepción de poeta y de poesía da origen a un sistema de pensamiento como el de los mapuche, pueblo originario del sur de Chile?

Al diseñar una propuesta de investigación para el Programa de Residencias Bosque Pehuén, que se llevaría a cabo de manera remota desde mi lugar de residencia actual en Estonia, me pregunté si los ecosistemas de bosques primitivos ofrecen una cosmovisión particular, expresada en la psique y el lenguaje de las personas que han vivido relacionadas a estos en el tiempo. Por lo tanto, al escuchar la psique, ¿vendría algo de la tierra también? Dado que los bosques han desempeñado un papel integral en la identidad de mis propios antepasados y la cultura en la que nací, incluso cuando esto se ha olvidado en gran medida, me he preguntado acerca de la utilidad de la distinción entre cultura y naturaleza, como muchos desde el paradigma occidental lo han cuestionado. En el contexto de la residencia y esta breve investigación de cinco semanas sobre la poética, me sentí atraída por rastrear cómo las emociones, los pensamientos y las intuiciones, el reino sutil de la sostenibilidad interior, se experimentan, expresan y atienden a través de dicha poética.

La cosmovisión mapuche, como aprendí a través de lecturas y hablando con Alejandra Cariman, especialista en interculturalidad, y Gloria Hortensia Mercado, profesora de mapuzungun, plantea un universo hecho de correspondencias entre elementos. El ser humano no es más que “un punto de un gran diálogo” de energías, que viajan entre elementos (Zurita, 1989, citado por Cooke, 2013). Y “como en el pensamiento aborigen”, escribe Stuart Cook, un académico que investiga poesía tanto del sur de Chile como de la cultura aborigen de Australia, “en ningún sentido las categorías de cuerpo, mundo y lenguaje son separadas o significativamente discretas” (2013).

Leonel Lienlaf, poeta mapuche cuya obra conjuga la estructura del canto-poesía tradicional, la tradición oral del ül, con una forma escrita contemporánea, se considera asimismo una expresión de su cultura más que un representante de ella. Ül, creado a través de la espontaneidad y la improvisación por una sola voz, se considera, sin embargo, herencia comunal de los mapuche, más que propiedad privada del poeta, explica Hugo Carrasco Muñoz. El ülkantufe “ve la interpretación de ül como la re-articulación de una tradición (…) la tarea del ülkantufe, entonces, es otorgar a la canción-poema las mejores cualidades de su voz” (1992, citado en Cooke, 2013). Además, la voz única de un poeta como Lienlaf se considera al mismo tiempo el devenir de una asamblea ancestral. Una amalgama de voces, como las describe Chihuailaf, que han hecho posible su lenguaje. Esta perspectiva se hace eco de la de otros escritores nativos que, a pesar de la particularidad de sus culturas, enfatizan que detrás de cada escritor hay un mundo de relaciones humanas y no humanas del que nace la obra.

Las tradiciones poéticas orales como la ül y la del regilaul –canción popular de los estonios– se elaboran en el momento de la expresión y, por lo tanto, tienen una fugacidad, un surgimiento y un retroceso integrados en ellas. Se levantan, se nutren, se afligen o celebran, y regresan al reino invisible, del cual pueden volver a surgir. Esta es una poesía que puede contener diferentes tipos de tiempo, como lo describe Joy Harjo, actual Poet Laureate de Estados Unidos y miembro de Muscogee (Creek) Nation. Como acto de habla, refuerza una comunidad ancestral determinada y da cuenta de la voz del poeta contemporáneo, pero también activa la agencia para evocar el cambio y crear un futuro a través del poder de las palabras.

El biólogo y folclorista estonio Mikk Sarv (2018) y críticos ecológicos como William Rueckert han señalado la calidad de vida de la poesía, este último refiriéndose a los poemas como “parte de las vías energéticas que sustentan la vida” (1978). Cooke, quien sostiene que la poesía de Lienlaf puede ser un ejemplo para una poética ecológicamente sensible, reflexiona que “al proporcionar al poeta un lenguaje, la tierra podría entonces disfrutar de los beneficios de la renovación y reafirmación que brinda el poema” (Cooke, 2013 ). Estas perspectivas invitan a prestar atención a las energías sutiles del pensamiento, la emoción y la intuición, las cuales a pesar de su aparente intangibilidad, desempeñan un papel integral en la salud de los ecosistemas de los que forman parte.

El cambio de paradigma actual en el mundo occidental hacia una sostenibilidad regenerativa, que mantiene a los seres humanos y al resto de la vida como un sistema autopoiético, está volviendo la mirada hacia adentro. Existe una conciencia creciente de que abordar los reinos internos –es decir, la sustentabilidad interna– es esencial para cualquier tipo de cambio duradero en los reinos externos –es decir, la sustentabilidad externa–. “La sustentabilidad interna se refiere a aspectos de la existencia que son inobservables: visiones del mundo, paradigmas y la capacidad de trascenderlos, creencias, valores, pensamientos, emociones, deseos, identidades y espiritualidad. La sostenibilidad externa incluye los aspectos observables de la existencia que surgen de los aspectos internos: políticas, estructuras de gobernanza, mercados económicos, el entorno construido y los ecosistemas (es decir, sistemas acoplados entre humanos y entornos)” (Gibbons, 2020). El aprecio por los campos de existencia aparentemente sutiles, internos y ocultos, ha sido y es fundamental para muchas culturas y prácticas indígenas, con el ül como ejemplo. Como en la obra de Lienlaf, estas experiencias personales y ancestrales de duelo y tristeza por el despojo territorial, así como la reverencia, encuentran liberación, preservando y honrando así la historia y el futuro de su pueblo.

El autor estonio Mikk Sarv ha dicho que los bosques son lugares que pueden oír y que escuchan atentamente nuestro ser y nuestros pensamientos. Mientras la voz de mi amigo de cuatro meses resuena en el aire entre los pinos, imagino las voces que lo han hecho posible y las que su voz permitirá. En ese momento el aire escucha, la corteza del pino escucha, hasta el hielo escucha.

Bibliografía:

Cooke, S. (2013) “What’s an Ecologically Sensitive Poetics? Song, Breath and Ecology in Southern Chile” en AJE: Australasian Journal of Ecocriticism of Cultural Ecology, Vol. 3.

Gibbons, L. V. (2020) “Regenerative – The New Sustainable?” en Sustainability, Vol.12.

Sarv, M. (2018) MAA=ILM, published by Varrak, Tallinn.

Rueckert, W. (1978) “Literature and Ecology: An Experiment in Ecocriticism” en Iowa Review 9.1.

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Hanna Laura Kaljo. Investigadora, curadora y escritora nacida en Estonia, interesada por temáticas relacionadas al umbral del mundo interno y externo. Ha trabajado en proyectos curatoriales interdisciplinarios con un enfoque basado en la investigación. Escribiendo tanto en estonio como en inglés, ha explorado la presencia viva de lugares, fenómenos y mundos internos, como en Of Tongues in Shaded Streams (2020). Sus recientes proyectos curatoriales, tales como Let thee field of your attention… soften and spread out(Tallin, 2019), han tomado forma de espacios contemplativos, en diálogo con ciclos estacionales y movimientos elementales. Realizó un Master in Fine Arts en Curaduría de Goldsmiths College, Londres el 2015, donde su investigación se vinculó con el las humanidades ambientales. Además, tiene formación en psicoterapia de danza y movimiento.

La ilustración para esta columna fue realizada por Pablo Delcielo.