La vida no visible

Pablo Zamora - experto en genómica vegetal y cofundador de The Not Company

Historias evolutivas de plantas, el comportamiento de los virus y la fragilidad de nuestro entorno, son algunos temas que conversamos en estos tiempos de confinamiento con el bioquímico Pablo Zamora, experto en genómica de especies vegetales, PhD en biotecnología y co- fundador de la empresa de food-tech The Not Company creadores de NotMayo.

Fundación Mar Adentro: Cuéntanos un poco sobre ti, tu trabajo y trayectoria. Eres socio-fundador de NotCo donde trabajas como Senior Scientific Advisor, en el que tu conocimiento genómico de las plantas ha revolucionado la industria alimenticia, entre otras cosas…

Pablo Zamora: Como buen científico de mente inquieta, he trabajado en numerosos territorios y modelos de estudios, entre los cuales destaco trabajos en reactores nucleares, en la Antártica y en la selva de Centroamérica. Una de mis últimas aventuras fue fundar la food-tech The Not Company, más conocida como NotCo, la cual trata de reemplazar el uso de animales en los alimentos de consumo masivo por plantas y hongos.

¿Qué es la genómica vegetal y cómo se estudia?
La genómica es el estudio de los genomas.  Es un tipo de disciplina relativamente nueva, no tiene más de 20 años, que trata de entender –utilizando información del ADN de los organismos– temas relacionados a las funciones de los genes, su historia evolutiva y su relación con el entorno. Para estudiarlo, hay que combinar técnicas moleculares y estudios bioinformáticos que permitan inferir qué existe dentro de cada genoma. Es un tipo de ciencia para mí muy bella, que permite entender –o al menos aproximarse– a la historia de cada organismo; de cómo es capaz de hacer lo que hace y eventualmente con quién se relacionó en su historia evolutiva. Así nos dimos cuenta, por ejemplo, que el genoma humano contiene genes virales y bacterianos en distintos cromosomas, fenómeno que se explica por la transferencia lateral de genes entre organismos de distintos reinos.

De esas historias evolutivas, ¿cuál especie te ha resultado más interesante de estudiar y por qué?
Existen dos modelos biológicos de estudio a los que dediqué mucho tiempo (cerca de 13 años) y que me quitan el sueño hasta el día de hoy. El primero de ellos es la llamada Deschampsia antarctica, la única especie de pasto que crece en la Antártica y que, según se sabe, soportó el último proceso de glaciación. Entender sus mecanismos adaptativos en ambientes extremos lo hace sumamente atractivo para un científico. El segundo modelo que encontré alucinante, es un maíz milenario que fue desarrollado por comunidades indígenas en la Sierra Norte del Estado de Oaxaca en México –muy cercano al centro de la domesticación del maíz– denominado Olotón y que tiene la capacidad de auto fertilizarse. Esta planta de maíz gigante es capaz de crecer sobre los 5 metros de altura y generar en una serie de raíces sobre el suelo. Además, posee la capacidad de captar nitrógeno atmosférico y convertirlo directamente en fertilizante para sí. Este proceso único, del que me tocó ser protagonista en su descubrimiento, ocurre gracias a que la planta relacionó por miles de años una asociación con bacterias que convierte el nitrógeno en estado gaseoso en amonio. En resumen, un proceso de coevolución absolutamente maravilloso.

Mucho de tu trabajo también se ha dedicado a la genómica de microbios y la biología de sistemas: ¿qué son los microbios y cómo se relacionan a los virus y bacterias?
Es la vida que se encuentra por todas partes pero que no podemos observar a simple vista.  Microbios son llamados a los organismos no visibles al ojo humano. Existen organismos microscópicos de los 5 reinos: animal, vegetal, monera (bacterias), protista y hongos. Los virus no pertenecen a ninguno de estos 5 reinos ya que no son considerados organismos vivos, pues no pueden vivir por sí mismos. Los virus requieren obligatoriamente un huésped u hospedero que al ser infectado por el virus pueda servir para su multiplicación. Hay que considerar que los virus a diferencia de las bacterias tienen genomas muy simples, eso hace que gran parte de la maquinaria necesaria para que el virus pueda multiplicarse se ubique dentro de las células del huésped, por eso requiere infectar para seguir su ciclo de propagación.

Virus structure¿Cómo actúan los virus?
Dependiendo del virus, existen virus en base a los dos tipos de ácidos nucleicos ADN y ARN. Todos tienen el mismo tipo de arquitectura: un ácido nucleico envuelto por una cápside y rodeado por una envoltura (según diagrama). Los virus por lo general actúan de la misma forma, reconocen al huésped, entran, utilizan su maquinaria celular, se multiplican y luego se propagan dentro del mismo hospedero o mediante el mismo huésped y atacan a hospederos vecinos. Hay que recordar que los virus infectan a todos los reinos, no exclusivamente animales. El ejemplo más atractivo para mí son los llamados “bacteriófagos” que son virus que evolucionaron para atacar bacterias.

¿Cuál es el valor que otorga o contribuye el estudio genómico de un virus a la pandemia que hoy vivimos? ¿Es algo que se está estudiando actualmente?
Claramente, la genómica permite estudiar la similitud de este coronavirus con otros similares; determinar dónde está la especificidad de reconocimiento del huésped y el origen del virus. Los principales avances para la determinación de que este virus proviene de animales silvestres, como el murciélago o el hormiguero, provienen de estudios de genómica comparativa.

Recientemente han salido varios artículos y columnas sobre cómo el cambio climático y la destrucción de ecosistemas contribuye a una mayor propagación de virus como el que vivimos hoy: ¿cuál es tu opinión al respecto?
Particularmente en el caso de la pandemia que está en curso, considero que las prácticas culturales y el modelo económico son mucho más relevantes en el origen, incidencia y propagación del virus a nivel global. Migración de campesinos campo-ciudad, confinamiento, falta de educación, falta de conocimiento científico y falta de autoridades que tomen decisiones basadas en conocimiento técnico y no meramente político, fueron el caldo de cultivo para el Covid-19.

Y en cuanto al comportamiento de las autoridades y el modelo económico que mencionas: ¿Crees que a partir de ahora la conservación de la biodiversidad debería ser un aspecto a considerar de manera explícita en políticas públicas desde diversos sectores?
Por supuesto, siempre debería ser la base fundamental del desarrollo humano. Lamentablemente, el ser humano como especie, a mi parecer, olvida que es parte de un sistema llamado naturaleza y que no está sobre ella. La biodiversidad debiese permanecer y el ser humano tendría que generar el menor impacto sobre ella para desempeñar sus funciones, no crecer a costa de ella. Si no tenemos la conciencia para mantenerla, claramente esa visión debe imponerse y para ello son necesarias las políticas públicas.

¿Qué tipo de información científica sientes que la sociedad civil debiera conocer y manejar para enfrentar estos momentos?
Creo que lo primero es reconocer que la ciencia es valiosa siempre cuando se acerque a la verdad y tenga propósito. Ciudadanos con la capacidad de creer en la evidencia y en base a ese conocimiento tomar decisiones fundadas en armonía, con dicha información, es el segundo paso para generar acción consciente. Hoy, creo que es fundamental entender sobre temas relacionados a evolución, virología, epidemiología y estadística.

¿Cuáles han sido algunas reflexiones que has tenido en estos tiempos del COVID-19, en especial sobre las distintas prácticas de tu trabajo o cambios que son necesarios de hacer a nivel general?
Creo que la primera reflexión es reconocer la fragilidad del entorno, la fragilidad de las rutinas y sus proyecciones. Para el quehacer científico también ha sido un golpe certero, hay que considerar que existe mucha ciencia que se desarrolla, financia y defiende que no tiene más propósito que resolver inquietudes intelectuales de los autores de dicha investigación, y esto contrasta fuertemente con la necesidad de generar conocimiento y soluciones a problemáticas tan profundas como la amenaza a nuestra especie y a su forma de vida. Creo que es una oportunidad para repensar nuestro rol social, nuestras interacciones y nuestra forma de operar como especie; proceso muy profundo que debe hacerse desde la solidaridad, sino de esta no salimos.

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Pablo A. Zamora. Bioquímico y PhD en Biotecnología de la Universidad de Santiago de Chile. Se ha especializado en temas relacionados a modelos de investigación traslacional, acceso a recursos genéticos, genómica de plantas, inteligencia artificial y propiedad intelectual. Pablo ha sido académico, investigador y directivo de Centros de investigación aplicada y Centros de Innovación de la Universidad de California Davis, además de ser asesor de empresas, universidades y organismos internacionales como OEA, FONTAGRO, entro otros. En el ámbito del emprendimiento Pablo ha sido activo, es co-fundador de la empresa de food-tech The Not Company –actualmente se desempeña como Senior Scientific Advisor– y de la empresa con foco social Vincula S&C.

Ilustración de entrevista fue realizada por Francisca Álvarez