Inundando espacios de verde nativo

Magdalena Valdés, fundadora de Bosko

Entrevista a Magdalena Valdés, fundadora de Bosko, dedicada a crear bosques nativos de rápido crecimiento.

Su interés por la naturaleza e inquietud por la pérdida de especies vegetales nativas, llevó a esta historiadora con estudios en sociología, a investigar el método Miyawaki de restauración ecológica, cuyos resultados aceleran hasta por diez la velocidad de crecimiento de los bosques. El éxito de su prototipo en Pirque, la llevó a fundar Bosko, empresa con la cual espera seguir cubriendo los suelos de verde nativo.

Fundación Mar Adentro: ¿A qué se dedica Bosko?
Magdalena Valdés: Bosko es una empresa con un enfoque socioambiental dedicada a crear bosques nativos de rápido crecimiento, basados en el método Miyawaki. Nuestra intención es llenar los espacios públicos y privados de bosques nativos, de modo de recuperar suelos, generar hábitat y, con ello, estimular la biodiversidad. Nuestra intención también es traer el bosque nativo a las personas, que lo aprecien por su belleza, porque nos pertenece y también porque es fuente de vida en su máxima expresión.

¿Nos podrías contar brevemente en qué consiste el método de Miyawaki?
Es un método de restauración ecológica ideado por el botánico japonés Akira Miyawaki. En síntesis, se trata de acelerar el proceso de sucesión natural, es decir, del mecanismo que utiliza la naturaleza para colonizar cualquier tipo de suelo hasta transformarlo en bosque. Para ello, Miyawaki sostiene que mediante una mejora sustancial del suelo, una selección consciente y apropiada de las plantas nativas del lugar de referencia y su plantación en alta densidad, se alcanza como resultado que un proceso que debería tardar cientos de años, se reduzca a un par de décadas.

¿Cómo fuiste desarrollando la investigación para poder aplicar este método en el contexto de Pirque?
La verdad es que cuando supe de la existencia de este método, me decidí a ponerlo a prueba en mi propia parcela. Pero para ello, necesitaba estudiar mucho. Por un lado, el método mismo y sus resultados, del que no hay mucha información disponible, aunque logré llegar a algunos papers. Pero también necesitaba aprender de nuestra flora y, en particular, del contexto de Pirque. Así, comencé a comprar libros y tomar cursos para entender mejor lo que debía hacer. En uno de estos conocí a Teresa Eyzaguirre, de grandes conocimientos botánicos y que hoy es parte de Bosko también, como asesora en esa materia. De este modo, pude ejecutar de buena forma este primer prototipo, con grandes resultados.

¿Cuáles han sido esos resultados después de dos años en que decidiste crear un bosque en tu propio predio y dónde más lo has realizado?
Pasan varias cosas de las que se van sacando lecciones. La primera, es que el método, bien implementado, funciona, en el sentido de que hoy, por ejemplo, tras un año y medio desde su plantación (realizada en tamaño de reforestación), este prototipo está alcanzando un dosel o altura máxima de 5 metros aproximadamente. Pero también hay que recordar que se trata de condiciones artificiales que intentan llegar a un resultado de bosque cuasi-natural, como dice Miyawaki. Por lo tanto, el comportamiento de las plantas es variable y eso es parte importante del aprendizaje para los futuros bosques.
Los otros bosques desarrollados hasta ahora son todos pircanos, con resultados similares al prototipo. Pero este 2021 tenemos varios proyectos en agenda fuera de Pirque, incluyendo nuestra participación en un proyecto en el Jardín Botánico de la Universidad Austral de Valdivia.

¿Cuáles son las condiciones básicas en cuanto a tierra o el clima que se requieren para poder desarrollar un bosque de rápido crecimiento?
No hay condiciones para el desarrollo de la naturaleza. Pero para ayudarla a desarrollarse de la mejor forma posible, la condición esencial es observarla. Es decir, cuando hablamos de lo nativo, nos referimos a lo nativo de exactamente el lugar en que se implementará el bosque. Si parte de esa vegetación de referencia está deteriorada por el cambio climático, también debemos tenerlo en cuenta. Eso también es parte de la observación. No podemos pensar en regenerar la naturaleza sin esta comprensión de base. Y la noción de belleza también debemos asociarla a esa única condición.

El acceso a las áreas verdes hoy se plantea como un derecho humano fundamental que en realidad pocas veces se cumple en nuestro país, especialmente en contextos urbanos. ¿De qué manera sueñas que Bosko impacte en este sentido?
Buena parte de los habitantes de nuestras ciudades no tienen muchas posibilidades de ir al encuentro de la naturaleza. Entonces mi sueño es que parte de ella pueda aterrizar en la ciudad a través de Bosko. Creo que lo necesitamos como seres humanos siempre. Seguimos siendo el mismo homo sapiens de hace miles de años atrás, solo que desde la Revolución Industrial, hace apenas unos 200 años, nos dedicamos a transformar ese estilo de vida, disociándonos de la naturaleza, como si no fuéramos parte de ella. Espero que Bosko aporte un grano de arena visibilizando esta situación y generando pequeños espacios de encuentro de hombres y mujeres de ciudad con el bosque nativo.

¿Cuáles han sido tus mayores aprendizajes en términos ecosistémicos al trabajar en la construcción de un bosque?
El primer aprendizaje es que nunca se termina de aprender sobre la naturaleza. Vengo del mundo de las Ciencias Sociales, así que lo primero es ser humilde y asumir que el aprendizaje no terminará nunca. Por eso también el equipo que hay detrás de Bosko: una botánica, una agrónoma, una paisajista, una arquitecta y yo. Creo también que ecosistémicamente hablando estos pequeños bosques pueden realizar una contribución importante, aunque obviamente parcial; pero más importante que eso, es que son un mensaje, un símbolo en sí mismos, son una suerte de publicidad para nuestra flora nativa y todo lo asociado a ella. Ahí puede radicar quizá su mayor impacto, al poner en valor nuestro patrimonio natural.

Tienes estudios también en educación ambiental y eres parte del directorio de un colegio. ¿De qué manera crees que Bosko puede tener cabida en el espacio educativo?
¡Gracias por la pregunta! Lo sostengo siempre: la piedra angular de la educación ambiental es primero que nada dar a conocer. Conocer para generar apego, generar apego para promover el cuidado. Me encanta el concepto de Topofilia: amor al lugar. Si logramos eso en nuestros niños, entonces estaremos promoviendo que en un futuro cuiden no solo su “terruño”, su lugar, si no también su gran casa, que es nuestro planeta. Bosko entonces, aspira a generar ese apego mediante estos pequeños bosques creados también en instituciones educativas y en el espacio público.

Están participando con Alto impacto, una incubadora de emprendimiento para la regeneración de la naturaleza. ¿Qué proyecto van a desarrollar? ¿Y con Joaquín Cerda de Paisaje Táctico?
¡Estamos en varios proyectos interesantes! Con Alto Impacto esperamos consolidar nuestra propuesta en todo sentido. Desde el punto de vista de la aplicación misma, experimentando con ciertas variables del método que podrían hacerlo más eficiente para el contexto de nuestro clima. También en términos de logística, queremos contar con un espacio bien implementado de acopio de plantas, dado que es un tema crítico para la ejecución de los bosques. Y otras cosas esenciales, como por ejemplo, contar con un buen sitio web, o con un conocimiento del negocio sólido, etc.
Con Joaquín será fascinante implementar un bosque en un lugar tan emblemático como el Jardín Botánico de la Universidad Austral. Serán de 100 o 200 m2 de bosque valdiviano inserto en pleno Jardín Botánico.
Además, estamos trabajando con SUGi, una organización maravillosa de origen suizo, dedicada a canalizar recursos para bosques Miyawaki por el mundo. Con ellos estamos en proceso de construir un bosque de 1.000 m2 en un espacio público en Pirque, conectado al pueblo de artesanos de la comuna y a una futura feria libre.

¿Cómo sueñas el trabajo de Bosko de aquí a 10 años?
Espero que vayamos consolidando, en primer lugar, una línea clara y definida, en torno a las diferentes posibilidades que se abren a partir de la creación de nuestros bosques de rápido crecimiento. Pero de aquí a 10 años, sinceramente espero que Bosko esté desarrollando proyectos en todo Chile y, por qué no, en parte de Latinoamérica. Y espero también haber contribuido a cambiar la mentalidad respecto a lo que entendemos por áreas verdes, a la valorización de nuestra flora y toda su biodiversidad asociada, y a la importancia de la regeneración para combatir los desafíos climáticos que ya estamos viviendo y están por venir.

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Magdalena Valdés. Historiadora, con estudios en sociología, políticas públicas y educación ambiental. Por años estuvo ligada al ámbito de la educación, desde las políticas públicas, la investigación y fue co-fundadora de un colegio. Sin embargo, su profunda afinidad con la naturaleza la llevó a estudiar y poner a prueba el método Miyawaki, reconocido sistema de restauración ecológica, cuyos resultados aceleran la velocidad de crecimiento de los bosques nativos. El éxito de su bosque prototipo la llevó a fundar Bosko para cubrir los suelos de verde nativo.

La ilustración fue realizada por Pablo del Cielo @delcierro