El movimiento de las plantas es político

Fiorella Angelini, artista visual


Entrevista a Fiorella Angelini, artista visual chilena y directora de “Proyecto Araucaria: mi viaje para descubrir lo sagrado”.
Desde sus instalaciones, la fotografía análoga y el video, explora diversas problemáticas que afectan la naturaleza, el territorio y la identidad. Su último trabajo audiovisual fusiona un estilo documental y poético, para investigar el origen del nombre en inglés de la Araucaria araucana (“Monkey Puzzle tree”) y su relación con el nombre autóctono. A su vez, se introduce en la idea de identificación mediante el paisaje y la botánica, tocando temas como la migración, el poscolonialismo, la identidad y el carácter sagrado del árbol.

Fundación Mar Adentro: Para el documental entrevistaste a varias personas de Reino Unido y Chile, entre ellas, expertos(as) del Royal Botanic Garden, de la Universidad de la Frontera y de nuestra fundación. De lo que descubriste en estas entrevistas, ¿qué fue lo que más te sorprendió?
Fiorella Angelini: Hubo varias cosas interesantes, pero definitivamente lo que más me sorprendió fue saber lo cerca que estamos como humanidad de perder al pewen y lo poco que se habla del tema en el ámbito informal. Entendí de qué se trata el llamado “Daño foliar de la Araucaria araucana” o DFA, que se descubrió hace no mucho tiempo en Chile y que ha causado la muerte de grandes extensiones de poblaciones de araucarias. Fue muy interesante conocer las instituciones y personas que están involucradas en estos estudios en Chile y la importante labor de estudiar dicho árbol como eslabón en una cadena que nos puede ayudar a dar soluciones al cambio climático.
También me impactó el interés que existe internacionalmente respecto a esta especie única, que guardaría información genética privilegiada de tiempos remotos. En Reino Unido varias personas se reconocen como amantes del “Monkey Puzzle tree”, como se le llama en inglés, y existen sitios web con mapas de dónde encontrar Araucarias araucanas. Hasta hoy, le tienen bastante respeto al árbol y existen varios mitos e historias relacionadas a las araucarias en la cultura inglesa. Se siguen contando las mismas leyendas que datan del 1800, como, por ejemplo, que el diablo, con su capacidad de cambiar de forma, muchas veces tomaba la figura de la araucaria para esconderse, o que debemos pasar en silencio frente al árbol cuando lo vemos en un parque.
Desde el área más científica me impresionaron los datos, la investigación y planes de protección de Araucarias araucanas. Un dato interesante, que aparece en el video, es sobre el Jardín Botánico de Edimburgo, que cuenta con la mayor población de especies chilenas fuera de Chile y con un extenso programa de conservación a cargo de Martin F. Gardner.

En el documental vas señalando las distintas emociones que sientes en tu relación con la araucaria: sorpresa, nostalgia, intriga, entre otras. Ahora que lanzas la película, ¿cuál es tu emoción predominante respecto a ella?
Por sobre todo respeto. Nunca imaginé que terminaría creando una obra visual relacionada a esta especie, que conocía bien, pero con la cual no sentía una conexión mayor. Al encontrar la especie en otro país, una fisura identitaria se hizo presente y conecté con el árbol. Ahora, si pudiéramos decir que el sentido de la responsabilidad es una emoción, también diría que es predominante. Siento la necesidad de ser cuidadosa al trabajar con elementos culturales tan importantes. Este sentido de compromiso se traduce en las ganas de transmitir a través de las artes visuales. Este lenguaje es el que elijo para compartir aquellas emociones percibidas en el proyecto.
Parte de la investigación visual se basó en entender cómo llegó el árbol hasta Europa y la opinión de personas que resguardan la especie en el sur de Chile sobre este proceso. Luego de conversar con guardianes(as) del bosque, y especialmente con el Werkén Simón Crisóstomo Loncopán, entendí que el respeto que podemos demostrar hacia el árbol es también un respeto hacia la cultura mapuche, y eso es esencial para mí. El pewen en sí guarda mucha historia, es sagrado y fácilmente puede ser usado como apropiación cultural por diferentes voces, por lo que incluir varias miradas en el mediometraje también me parecía necesario y relevante.

Al igual que en otros proyectos tuyos, como “No dominion” y “El Elqui no quiere palmeras del puerto”, en las imágenes de “The Araucaria Project” utilizas el cuadro sobre cuadro como notas —a veces de apoyo, a veces digresivas— de lo que ocurre. ¿Concebiste desde un comienzo el proyecto de esa forma, o fue un recurso que apareció en el montaje?
Si digo que sabía cómo iba a terminar el video estaría mintiendo. Pero desde un comienzo imaginé que usaría este recurso. En mi proceso creativo la experimentación visual juega un papel importante y desde hace un tiempo la superposición de imágenes y medios me interesa bastante. En este caso, el video mezcla un lenguaje documental, científico y anecdotario autobiográfico. Para lograr aquella intersección el montaje fue esencial. Utilicé diferentes imágenes, como fotografías análogas que he tomado estos años viviendo en Londres, videos de celular, grabaciones de pantalla y entrevistas hechas por Zoom. Algunas tomas en Londres fueron grabadas en alta definición con tecnologías de cine, lo cual fue interesante al mezclarlas con antiguos video digitales de celular que guardaba de viajes anteriores al sur de Chile. En Londres también conté con el apoyo en cámara de la artista de nuevos medios Yuli Serfaty. Para las tomas en Chile, en cambio, trabajé a distancia con Patricio Alfaro, cineasta y director de fotografía con el que he realizado otros proyectos anteriormente.
De cierto modo, el montaje y superposición de diferentes imágenes refleja la búsqueda de un lenguaje que pueda describir todo aquello que se menciona en el guión, y que debía convertirse en un relato. Al trabajar con mi archivo personal y el encontrado en internet, se cuestiona el concepto de territorio tanto en el espacio físico como en el digital. Esta es la razón por la que la selección de medios e imágenes están estrechamente relacionadas. La serendipia es vital para mezclarlos como formas especulativas. Podríamos decir que la fotografía y el video son un eje esencial de mi práctica, que funcionan como un cuaderno de breves notas visuales.

En este viaje de descubrimiento que haces sobre la araucaria al final se intersectan la reflexión sobre las plantas, la vida de tus antepasados y la búsqueda de tu propia identidad. ¿En qué momento fue evidente para ti la relación entre aquellos elementos?
Durante la realización de la obra. Lo lindo del proceso creativo es que fue cambiando según las cosas que descubrí en el quehacer. Por ejemplo, todo comenzó porque me intrigaba saber la historia detrás del nombre en inglés “Monkey puzzle”, por qué razón se utiliza hasta el día de hoy y la noción de identificación con la naturaleza. Pero terminó decantando en un mediometraje con varios(as) colaboradores(as), después de un año de investigación, lectura, entrevistas, visitas a terreno, entre otros. Hay tanto de qué hablar respecto a esta especie, que mi relación personal con ella era la única manera de entablar un relato con el que otras personas pudieran también identificarse.
Cuando me encontré reconociendo especies nativas chilenas en la ciudad, me despertó una nostalgia de la idea del hogar. Las fotografié, dibujé y grabé en video todas, pero no encontraba el lenguaje indicado para mezclar estos elementos. Entonces, paralelamente a la investigación sobre la Araucaria araucana comencé a preguntarme por mi propia historia. Estaba constantemente leyendo sobre estas plantas, su adaptación biológica y también cultural a otros territorios; mientras entrevistaba a parientes italianos para saber de qué forma se adaptaron ellos(as) a Chile cuando migraron el siglo pasado. Personalmente, esta búsqueda de raíces (entre Chile, Italia, País Vasco y Reino Unido) es una metáfora respecto del traslado del árbol y los aspectos socioculturales que pueden enriquecer o dañar una sociedad.
Cuando llegué a Londres nunca pensé que se hiciera tan evidente aquella búsqueda, pero en mi caso el hablar otro idioma, conocer múltiples culturas y personas con diversas identidades, me hizo reforzar ciertas visiones en cuanto a la decolonización cultural. Como se menciona en el video, hay muchas personas con “identidades múltiples”, sobre todo en Sudamérica. Territorio de diversas culturas que a lo largo de los años se han ido mezclando, adaptando u olvidando por imposición o genocidio. La identidad es un conjunto de valores y elementos culturales que definen a una persona, pero, ¿qué sucede cuando nos podemos identificar con más de una cultura por nuestros antepasados y por los lugares donde vivimos? Podemos sentirnos parte de todas ellas, o de ninguna.

En tu obra exploras la vinculación entre la identidad personal con el paisaje y la botánica. ¿Hay alguna otra especie o paisaje que te gustaría investigar?
Una de las preguntas que les hice a todos(as) los(as) entrevistados era si existe una identificación personal con el paisaje y las plantas. Fue muy interesante descubrir cómo cada persona, desde su área del conocimiento, contestó esta pregunta. Para mí como artista el hecho de poder representar en imágenes la conexión entre plantas, antepasados e identidad me da la libertad de tomar como referencia no solo especies vegetales y paisajes, si no que las historias y mitos que los construyen.
Me encantaría investigar visualmente la historia de otras plantas que veo a diario en Londres, como el Chilco (Fuchsia magellanica), arbusto que aquí se usa como planta ornamental, pero que en el sur de Chile es conocido por sus increíbles usos medicinales. Un botánico inglés me contó que hoy crece frondosamente por efectos del cambio climático, ya que al ser introducida no florecía ni sobrevivía. Estas adaptaciones se pueden trasladar no solo a las plantas, sino como alegoría a diversas temáticas que afectan la naturaleza y la vida de quienes habitan sus territorios.
Mucho se ha escrito sobre la papa y el maíz, pero plantas menos conocidas como las malezas o trepadoras también me parecen interesantes. Recientemente llegué a conocer el concepto de etnobotánica, que es el estudio entre las plantas y las comunidades, especialmente la forma en que se relacionan. Esto significa que las plantas influyen directamente en el desarrollo de las culturas, por lo tanto, hay varias especies que si bien no son emblemáticas como el pewen, son muy importantes.

Hacia el final del documental señalas que “el movimiento de las plantas es político”. ¿Podrías desarrollar aquí esa idea?
El movimiento de las plantas siempre se ha dado de manera natural. Sin embargo, se vuelve político cuando hay decisiones humanas detrás de ese movimiento. Algunas razones de quienes trasladan especies pueden originarse desde el afán comercial, científico, o de biopiratería que explota especies vegetales y animales reclamando patentes para restringir su uso general.
En el caso de la botánica inglesa, existe una relación directa entre el imperialismo y su historia. Hoy, muchas de estas prácticas se han erradicado, pero otras continúan de forma subterránea. Como se comenta en el video, muchas plantas, no solo chilenas, fueron apropiadas de manera científica. Específicamente fueron catalogadas y nombradas en inglés en Glasgow y en Edimburgo, cuando botánicos aficionados las traían de sus viajes por todo el mundo y llegaban a parar a los jardines botánicos. Dentro de las anécdotas que mejor describen esto, está la planta del té y cómo se monopolizó el mercado en el contexto del Imperio Inglés en la India. Otro caso es el del ruibarbo (Rheum rhabarbarum), planta por la cual Rusia casi declaró una guerra a Reino Unido por desestabilizar su monopolio en Europa. Algunas de las preguntas que aparecen en el video son ¿podemos hablar de descolonización a través de las plantas?, ¿cuál es la opinión de los jardines botánicos sobre el movimiento de especies hoy?, ¿es posible identificarse personal y culturalmente con la flora nativa?

En octubre vienes a Chile a presentar la película. ¿Qué instancias de distribución y difusión planeas?
Entre el 26 y 29 de Octubre estaré presentando el mediometraje con la Universidad de la Frontera en Temuco. El evento abierto al público será presencial, pero también compartido online por las plataformas de la Universidad para quienes quieran unirse a distancia. Luego de ver el video se abrirá un panel de conversación con invitados de la zona, en el que participará Rubén Carrillo, Director del Departamento de Ciencias Agronómicas y Recursos Naturales de la misma universidad, y otros(as) invitados(as). La idea es compartir en torno al video, comentando la conexión entre las artes visuales y otras áreas de estudio como la botánica y la antropología, entre otras. Este evento es muy especial para mí porque se lanzará junto a importantes guardianes del bosque, en la región donde se encuentran algunas de las últimas poblaciones de araucarias más vulnerables.
Además, realizaremos un evento similar en Febrero 2022 con la Sociedad Anglo Chilena y expertos de Reino Unido para presentar y compartir el proyecto con el público inglés. Me parece importante dar a conocer el proyecto en ambos lugares, como una forma de conectar ambas culturas a través de la botánica y, sobre todo, comentar la importancia cultural y sagrada del árbol en las comunidades del sur de Chile. También, estamos en conversaciones con el Jardín Botánico de Edimburgo y Kew Gardens para realizar alguna actividades, ¡todo esto para el próximo año!

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Fiorella Angelini
Licenciada en artes visuales de la Universidad Finis Terrae y egresada con distinción máxima del Máster en Artes visuales de University College of London en Reino Unido. Desde la instalación, la fotografía análoga y el video, explora problemáticas que afectan la naturaleza, el territorio y la identidad. Uno de sus intereses es la idea de percepción y pertenencia a un territorio a través de la identificación con el paisaje. Ha participado en exposiciones colectivas e individuales en Santiago, Londres, Nueva York, Milán, Corea del Sur y Roma.