Biomateriales para sociedades futuras

María José Besoain - arquitecta y cofundadora del Laboratorio de Biomateriales de Valdivia (LABVA)


La inestabilidad que ha producido la actual pandemia sobre las lógicas económicas globales, sobre las estructuras políticas y de poder, ha enfatizado el quiebre existente de cómo nos relacionamos y vinculamos con la naturaleza. Una naturaleza caricaturizada en la contemplación –como una especie de postal– cada vez más ajena a nuestra sociedad y cultura,  siempre al servicio de lo productivo.

Hoy el futuro se nos presenta adverso en el contexto de urgencia medioambiental, considerando que habitamos en una sociedad eficientemente homogeneizada asociada a una cultura de lo desechable. Objetos y materialidades están completamente desvinculados del impacto de su proceso de producción, distribución y consumo,  donde los esfuerzos individuales y colectivos de agenciamiento son minimizados por el impacto de los grandes grupos económicos sobre las acciones políticas en contra la crisis medioambiental.

En este escenario, visibilizar a los biomateriales y la biofabricación adquiere absoluta relevancia. No solo por el aporte que sus propiedades de biodegradabilidad y compostabilidad le otorgan al cuidado del medio ambiente sino que, por sobre todo, debido a que se constituyen como una herramienta estratégica para discutir y construir las bases para la transformación hacia una nueva cultura, la cultura biomaterial. El concebir esta cultura se convierte en acción micropolítica que busca cuestionar y modificar las estructuras de experimentación y producción material para generar una paleta material contextualizada, heterogénea, diversa y con denominación de origen. 

Desde LABVA proyectamos una cultura biomaterial que nos permita re-descubrir nuestra diversidad natural y la relación con el territorio y sus comunidades; una cultura donde la autonomía material en cada territorio se consolida a través de la exploración de nuevas fuentes honestas que permitan identificar la abundancia natural presente y los residuos de procesos antrópicos susceptibles para la biofabricación. Una cultura en donde sea posible generar soberanía en las comunidades, rescatando la capacidad  de entender y respetar la disponibilidad, estacionalidad y capacidad de carga ecosistémica de las fuentes naturales; exigiendo la transparencia de los ciclos de producción y fabricación para modificar las lógicas de distribución y consumo, en favor de las localidades. En definitiva, creando biomateriales locales cargados de contenido relevante del territorio y sus comunidades, como alternativa a las actuales lógicas de globalización del mercado.

Nos interesa generar biomateriales que buscan revalorizar las culturas ancestrales y sus oficios, aprendiendo y perfeccionando el trabajo con la materia, desde técnicas originales y escalas artesanales; desde la emocionalidad y significancia, que nos permitan apreciar las singularidades y heterogeneidades como un valor y no como una desventaja en un contexto de estandarización industrial. De esta manera, avanzar a través de todos los estadios asociados al desarrollo y perfeccionamiento de técnicas que nos permita desarrollar saberes adecuados a las características y función de cada uno de los biomateriales.

Esta cultura biomaterial debe ser capaz de empoderar a la ciudadanía, transformarla en una pieza clave de agenciamiento ante la crisis climática y el consumo indiscriminado, y formar ciudadanos conscientes y activos en torno a nuevos procesos “lentos” (slow movement), ligados al cultivar (GIY del inglés “grow it yourself”) y cocinar materiales (CIY del inglés “cook it yourself”), democratizando la producción biomaterial.

Desde LABVA soñamos con conformar una nueva sociedad de biofabricadores, granjeros biológicos, cocineros de biomateriales, integrados por una ciudadanía consciente sobre su impacto en el planeta, que valoran y potencian las economías locales y circulares. Soñamos dejar de lado el ego –motor de nuestra cultura actual– de la inmortalización de la especie humana a través de la obra construida. A cambio, soñamos la construcción de un entorno en constante mutación, marcado por la temporalidad y los ciclos, en constante búsqueda del  equilibrio con la naturaleza. Soñamos que nuestra descendencia nos recuerde como la era de los biomateriales en donde se gestó una civilización que nutrió al planeta en su decadencia. Bienvenidos a la revolución.

El futuro será biomaterial o no será.

Referencias: 

Dunne, Anthony & Fiona Raby (2013). Speculative Everything: Design, Fiction, and Social Dreaming. p. 180-182, The MIT Press, Cambridge, Massachusetts. London, England.

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María José Besoain, cofundadora del Laboratorio de Biomateriales de Valdivia (LABVA). Es arquitecta y Máster en Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile y diplomada en Geografía de la Universidad de Chile. Tiene trayectoria en temas de paisaje, territorio y divulgación científica. Durante los últimos años se ha dedicado especialmente a la biofabricación, a través de una metodología de diseño impulsada por la biodiversidad. Su interés se centra en la creación de biomateriales con denominación de origen.

La ilustración inicial de esta columna fue realizada por Francisca Álvarez.