Algas, con A mayúscula

Javiera Gutiérrez Alfaro - Diseñadora estratégica, fundadora y directora de Munani Alimentos

Las Algas son un mundo en sí mismas, son un grupo de plantas que viven en el agua; son talófitas, es decir, poseen un talo en el que no se diferencian raíces, tallo, ni hojas, y puede estar constituido por una sola célula o por un conjunto de células dispuestas en forma de filamento o lámina.

Ellas son las generadoras de más de la mitad del oxígeno de todo el planeta. Son indispensables para la vida y cumplen una función única en el desarrollo de los ecosistemas marinos, ya que generan uno de los hábitats más diversos y dinámicos del planeta, ecológicamente hablando.

Solo en Chile, hay más de 400 tipos de Algas, un tercio de ellas son endémicas y comestibles. Contienen propiedades nutricionales y nutracéuticas –poseen más calcio que la leche además de propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, y vitaminas–, lo que las hace una proteína vegetal que puede reemplazar perfectamente a una animal.

Las Algas permiten la colonización de otras Algas y especies como erizos de mar, lapas y caracoles. La presencia de estos organismos atrae a otras especies depredadoras como locos y estrellas de mar y, subiendo en la cadena trófica, encontramos a mamíferos como el lobo marino y el chungungo, que se alimentan de especies asociadas a los bosques de algas. Además, ellas son un refugio frente a la depredación y corrientes de fondo; son áreas de asentamiento para peces y es donde ocurre la puesta de huevos y la crianza de ellos. Esta relevancia biológica hace algunos años era ajena para mí, no sabía bien qué eran las Algas, cómo crecían, ni cuántas habían. ¿Existe más de un tipo? ¿Eran flores? ¿Eran plantas? ¿Eran del mar o el mar les pertenece a ellas? Empecé a observarlas, a buscarlas, a pensarlas, a investigarlas e incluso a obsesionarme con ellas.

De esta inquietud nació Munani Comamos Algas el 2015, cuando quise desarrollar una iniciativa de innovación social alimentaria creando productos en base a Algas endémicas de Chile, utilizando prácticas de comercio justo y pesca responsable con agrupaciones de algueras y recolectores, pescadores, buzos y mariscadores a lo largo de todo el país. Desde Munani buscamos cambiar la cultura de la alimentación y los estigmas que hay respecto a las Algas; también cambiar la cultura extractivista que existe actualmente en relación a los cultivos y su falta de conservación. Entendemos que las Algas son un recurso renovable y trabajamos atentos y conscientes a estos ciclos. Buscamos resignificar el valor de las Algas endémicas de Chile entendiéndolas por medio de tres visiones: las Algas como alimento y su valor nutricional, las Algas como cultura y las Algas como sustento de comunidades. Como dice Marije Vogelzang, “usemos la comida para hacer consciente a la gente de sus sentidos”.

La comida nos forma, forma nuestros cuerpos, forma el cómo pensamos, forma nuestras maneras y nuestras emociones. Derribemos mitos, deformemos nuestros pensamientos respecto a lo que nos han impuesto o hemos heredado sin preguntarnos más allá. Hay alimentos como las Algas que antiguamente se consumían y que se han ido perdiendo con el tiempo al asociarlas a algo malo o desde la ignorancia de no saber cómo prepararlas o dónde encontrarlas.

Por muchos años fueron la base alimentaria de muchos pueblos originarios por sus propiedades nutricionales y fácil acceso. Son parte fundamental de las culturas ancestrales de los distintos territorios de Chile; de las comunidades Lafkenches, Changos y Yámanas, de los modestos y los sencillos. Ellas han estado desde antes de todo y vivirán mucho más que incluso nosotros. Son la resiliencia y la sencillez, las despreciadas, las humildes y las poderosas. Así bien lo interpreta Raúl Zurita, “cuando todo se acabe quedarán tal vez estas algas, sobrevivirán a las marejadas, a los siglos y a los sueños. Como perdurarán a los poderosos, a los tercos de corazón”.

Estos orígenes ancestrales siguen manteniéndose hasta hoy, generación tras generación. Quienes trabajan alrededor de ellas, con ellas y para ellas, son la descendencia de esos pueblos originarios, y al igual que las Algas, son los humildes y los resilientes, los invisibilizados y los proveedores. Son mujeres trabajadoras y sostenedoras, son pescadores esforzados, que cargan con más años en sus cuerpos que con los que realmente tienen. Ellas y ellos nos proveen y entregan el sustento; hacen de este recurso un oficio y un tesoro que no muere.

En Chile existen agrupaciones algueras y recolectoras a lo largo de todo el país, es un sistema de trabajo informal y mal pagado, que está en vías de una posible extinción. Algunas de estas agrupaciones son más maduras, otras menos, unas más organizadas que otras, algunas más políticas, otras conflictivas. Todas conviven en función del mar y sus recursos. Esta gente del mar es quien mejor sabe de las Algas: cómo cultivarlas, cómo extraerlas, dónde encontrarlas, cómo prepararlas, cómo adorarlas, pues han sido sus compañeras de momentos buenos y malos. Lamentablemente hoy vivimos bajo la sombra de una cultura extractivista que busca llevar estos recursos a otros mercados sin ningún valor agregado, desmereciendo el trabajo del primer eslabón de la cadena y desvalorizando nuestras Algas.

Desde Munani buscamos empoderar a estas comunidades algueras y recolectoras, ofreciéndoles oportunidades y mejoras, profesionalizando el sector a través de mejores utilidades y poniendo en valor estas caras invisibles a lo largo del tiempo, evidenciando su trabajo y su lucha para que este oficio no desaparezca, como ha sucedido en otros lugares del mundo. Existe la necesidad de transformar los esquemas habituales de comportamiento hacia el mar y las comunidades, que ya no son adecuados para afrontar la situación presente y futura. Espero este cambio para dar origen a una nueva oportunidad de crecimiento.

Creo que es momento de incorporar a las Algas en nuestras vidas, en nuestra concepción, en nuestra alimentación. Acerquémonos a ellas. Hagámoslas parte de nuestra vida, de nuestro conocimiento, de nuestra observación. Démosle hoy la importancia que históricamente han tenido a su haber, esa importancia que merecen ellas, el mar, sus algueros y sus fieles recolectores. Espero que desde hoy, escribamos “Algas” más veces y con la “A” así, como están leyendo, en mayúscula.

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Javiera Gutiérrez Alfaro. Diseñadora estratégica, fundadora y directora de Munani Alimentos, empresa de innovación social alimentaria que promueve el consumo responsable de algas endémicas de Chile y que trabaja en alianza con agrupaciones de algueras y recolectores de las costas del país. Es docente de los cursos de Metodologías de diseño e innovación y de Emprendimiento y liderazgo en la Universidad del Desarrollo y Universidad Andrés Bello.

La ilustración para esta columna fue realizada por Valentina Silva.